Es probable que conozcas a varias personas que teme cada vez que el calendario marca un nuevo martes 13. Esta vez, la fecha asociada a la desgracia cayó en junio. ¿Qué hay de cierto en esta superstición y qué cuidados deben tomarse?
Es probable que conozcas a varias personas que teme cada vez que el calendario marca un nuevo martes 13. Esta vez, la fecha asociada a la desgracia cayó en junio. ¿Qué hay de cierto en esta superstición y qué cuidados deben tomarse?
El martes 13 se relaciona directamente un día de malos augurios. Sin embargo, hay muchos que toman este día para contrarrestar el mito y lo llenan de buenos presagios.
Más allá de esto, comúnmente se trata hoy de no tomar grandes decisiones por temor a que algo pueda salir mal, y en el caso de que esto pase, no tener la responsabilidad por haber seleccionado este día del año.

El día martes está ligado a la mitología romana en la que el Dios Marte representa, entre otras cosas, la guerra, la violencia y la destrucción.
Desde la superstición se trata de un día guerrero, en el que difícilmente se encontrará un clima agradable o propenso para emprender nuevos planes. Además, existen creencias que indican que tanto el martes como el viernes son días adecuados para la magia o los hechizos.
Por otro lado, esta el número 13, que está vinculado a la muerte según las cartas del Tarot. Además, señala el momento posterior a la disolución y al vacío que responde a la disociación entre cuerpo y alma.
El 13 está relacionado con la Última Cena de Cristo y sus 12 apóstoles. A esto se añade que en el libro de Apocalipsis, en su capítulo 13, se desarrolla el concepto del anticristo y demonio.

Son todas acciones que no son de buen gusto tampoco para el Tarot y la astrología, donde este número refiere a la muerte y desgracia eterna, cuya carta es conocida como La carta sin nombre.

No obstante, se suele decir que hay varias formas para evitar tener mala suerte en el día a día.
Según estas creencias, una buena forma de empezar el día es no pisar primero con el pie izquierdo. A partir de ahí, hay que evitar algunas acciones como cruzarse con un gato negro, pasar por debajo de una escalera, romper un espejo, derramar la sal sobre la mesa o abrir un paraguas dentro de casa.