El calendario tradicional reserva un espacio para la fauna silvestre en la definición de la identidad humana. A través de un sistema paralelo a la astrología convencional, el mes de nacimiento se vincula con una especie de ave específica. Esta práctica busca explicar el carácter mediante la observación directa de la naturaleza.
La idea de asociar la personalidad con las características de los animales es una práctica ancestral. Esta tradición conecta a las personas con su entorno mediante leyendas que asignan fortalezas y rasgos distintivos a cada periodo del año, funcionando como un espejo de las virtudes humanas frente a los cambios climáticos.
El Farmers' Almanac y la herencia de 1818 en Norteamérica
Esta costumbre se encuentra documentada en el Farmers' Almanac, una publicación de Norteamérica que se edita anualmente desde 1818. El anuario es reconocido por sus pronósticos meteorológicos y datos astronómicos, similares a un calendario lunar, e integra la asignación de un ave a cada mes para reflejar las características que distinguen a cada individuo.