21 de marzo de 2026 - 08:55

Por qué algunas personas llegan a los 100 años bebiendo y fumando: el rol de la herencia genética

Investigadores del Instituto Weizmann descubrieron que la genética influye el doble de lo que se creía en la duración de la vida, alcanzando el 50% de la variabilidad.

Para entender por qué algunas personas llegan a los cien años a pesar de tener hábitos poco saludables, el equipo analizó bases de datos de gemelos en Suecia y Dinamarca. Al estudiar hermanos idénticos que crecieron en entornos diferentes, pudieron separar con precisión la influencia del ambiente de la carga biológica pura.

Durante décadas, el consenso científico sostuvo que los genes apenas influían entre un 10% y un 25% en cuántos años viviríamos. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista Science por el Instituto Weizmann de Ciencias cambia radicalmente esta perspectiva al elevar esa cifra al 50%.

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El error de la mortalidad exógena en los cálculos previos

La razón técnica de este descubrimiento reside en lo que los científicos llaman "mortalidad exógena". En las investigaciones del siglo pasado, los datos sobre longevidad solían verse contaminados por muertes debidas a accidentes, infecciones repentinas o riesgos ambientales. Estos eventos externos funcionaban como un ruido estadístico que ocultaba los procesos biológicos reales del envejecimiento natural.

Como muchos de los registros antiguos no detallaban la causa exacta de muerte, era casi imposible distinguir entre quién moría por una falla biológica programada y quién por un factor externo azaroso. Al limpiar estas variables mediante un nuevo modelo de simulación matemática con "gemelos virtuales", la importancia de los genes emergió con una claridad que antes era inexistente, duplicando su relevancia estadística.

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La longevidad escrita en el ADN

Este hallazgo sugiere que la herencia genética es mucho más determinante de lo que las tendencias actuales de bienestar y estilo de vida proponen. Si bien los hábitos saludables siguen siendo fundamentales para la calidad de vida, la duración máxima de la misma parece estar escrita en el ADN de forma mucho más rígida.

Entender estos factores genéticos abre una nueva puerta para la medicina del futuro. Al identificar los genes específicos que permiten a ciertas personas resistir el deterioro celular durante un siglo, los científicos esperan desarrollar terapias que imiten esos efectos protectores. El objetivo final es aplicar estos conocimientos para extender la vida saludable de la población general, independientemente de su herencia directa.

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