La pizza de pollo, huevo y mozzarella sin harina permite reemplazar la masa tradicional por una base hecha con carne de pollo picada o procesada. La preparación completa puede resolverse en unos 30 minutos, siempre que el horno esté precalentado y la mezcla se extienda en una capa pareja, sin dejar sectores demasiado gruesos.
No se trata de colocar una pechuga debajo del queso. El pollo se combina con huevo y una parte de la mozzarella para formar una preparación húmeda que se compacta durante la cocción. Una vez que la base queda firme, se incorpora la cubierta elegida y se hornea algunos minutos más.
Ingredientes para una pizza mediana sin harina
- 400 gramos de pollo picado o pechuga procesada bien fría.
- 1 huevo para unir la preparación.
- 150 gramos de mozzarella divididos entre la base y la cobertura.
- 3 cucharadas de salsa de tomate espesa, para evitar que humedezca demasiado.
- Sal, pimienta, ajo en polvo y orégano a gusto.
- Tomate en rodajas, aceitunas o albahaca como ingredientes opcionales.
Con estas cantidades se obtiene una pizza de aproximadamente 24 centímetros, suficiente para dos porciones abundantes o tres más pequeñas. La carne puede comprarse picada o procesarse en casa, pero debe conservarse refrigerada hasta el momento de utilizarla.
Paso a paso para que la base no se rompa
- Precalentá el horno a 210 °C y prepará una placa con papel manteca apenas aceitado.
- Mezclá el pollo con el huevo, 60 gramos de mozzarella rallada, sal, pimienta y ajo en polvo.
- Extendé la mezcla en forma circular con una cuchara húmeda. La base debe medir entre medio centímetro y un centímetro de espesor.
- Horneá entre 14 y 17 minutos hasta que la superficie se vea firme y los bordes empiecen a dorarse.
- Retirá el líquido que pudiera haberse acumulado y agregá la salsa, el resto de la mozzarella y los ingredientes elegidos.
- Volvé al horno durante 6 a 8 minutos hasta que el queso se derrita y la base termine de dorarse.
La cocción del pollo no debe quedar librada al color
Como la base contiene carne de ave cruda, debe alcanzar 74 °C en su parte más gruesa. La forma más segura de comprobarlo es con un termómetro de cocina, introducido en el centro antes de colocar la cobertura.
El color no siempre permite saber si el pollo está completamente cocido. Si la base quedó demasiado alta, conviene prolongar la primera etapa antes de sumar salsa y mozzarella. El queso puede dorarse rápido y ocultar que el interior todavía necesita tiempo.