Al dar vuelta una sartén es común encontrar números, símbolos y grabados que la mayoría ignora. Muchos creen que forman parte del proceso de fabricación, pero esos datos tienen una función muy concreta. En el mundo de la cocina, conocer qué indican esos números y observar el estado del revestimiento puede ser importante tanto para prolongar la vida útil de las sartenes como para cuidar la salud.
Uno de los datos que más confusión genera es el número grabado en la base. A eso se suma otro detalle que suele pasar desapercibido: el cambio de color del antiadherente con el paso del tiempo.
Ambos pueden decir mucho más de lo que parece.
Qué significa el número de las sartenes
En la mayoría de los modelos, el número grabado en la base hace referencia al diámetro útil de la sartén o al tamaño para el que fue diseñada.
Ese dato facilita la identificación del producto y permite elegir tapas compatibles o reemplazar una sartén por otra del mismo tamaño.
En algunos fabricantes también aparecen códigos internos de producción, aunque el diámetro suele ser la referencia más habitual.
Cuándo el antiadherente deja de ser seguro
Los especialistas recomiendan observar el estado del revestimiento.
Cuando el antiadherente comienza a pasar de un negro uniforme a tonos marrones, grises o con zonas desgastadas, puede indicar un deterioro provocado por el uso intenso o por temperaturas demasiado elevadas.
Diversos organismos internacionales advierten que el PTFE (conocido popularmente como teflón) puede degradarse cuando supera temperaturas cercanas a los 260 °C, perdiendo sus propiedades antiadherentes.
Además del color, también conviene reemplazar la sartén si presenta rayaduras profundas o desprendimientos visibles.
Cómo hacer que duren mucho más
Para prolongar la vida útil de las sartenes, los especialistas aconsejan cocinar a fuego medio, evitar utensilios metálicos y lavarlas con esponjas suaves.
También recomiendan no calentarlas vacías durante largos períodos.
Un detalle que conviene revisar
Antes de preparar la próxima comida, vale la pena dar vuelta la sartén y observar tanto su base como el estado del revestimiento. Ese pequeño gesto puede ayudar a conservar mejor el utensilio y cocinar con mayor seguridad.