10 de septiembre de 2026 - 09:15

Oficial y confirmado: las leches larga vida cambian su calidad alimentaria para siempre en 2026

Rige en Argentina un nuevo Reglamento Técnico Mercosur para la leche UHT. La norma redefine cómo debe producirse, clasificarse, controlarse y rotularse.

Las leches larga vida tienen en 2026 un nuevo marco de identidad y calidad en Argentina. La Resolución Conjunta 7/2026 incorporó al Código Alimentario Argentino el Reglamento Técnico Mercosur para la leche UAT o UHT y reemplazó el artículo 560 bis, que regulaba este tipo de producto.

El cambio no significa que todos los cartones hayan modificado automáticamente su fórmula o su valor nutricional de un día para otro. Lo que se actualizó son los requisitos legales mínimos que debe cumplir un producto para venderse como leche UHT: tratamiento térmico, composición, parámetros físico-químicos, controles microbiológicos, envase y denominación comercial.

Qué se considera ahora una leche UHT o larga vida

La norma define a la leche UAT (UHT) como leche sometida a un proceso térmico continuo de ultra alta temperatura. El rango va desde 135 °C durante 10 segundos hasta 150 °C durante 2 segundos, o combinaciones equivalentes de tiempo y temperatura. Después debe ser homogeneizada y envasada en condiciones asépticas.

El objetivo de ese tratamiento es que el producto pueda mantenerse durante su vida útil sin bacterias capaces de proliferar en condiciones normales de almacenamiento y distribución. El envase también debe garantizar hermeticidad y una protección adecuada frente a la contaminación, una exigencia central para que la leche pueda conservarse cerrada sin refrigeración.

Entera, semidescremada o descremada: los nuevos parámetros

El reglamento mantiene tres categorías según la cantidad de materia grasa, pero fija expresamente los parámetros mínimos con los que deben identificarse. La leche entera debe contener al menos 3% de materia grasa; la semidescremada, más de 0,5% y menos de 3%; y la descremada, como máximo 0,5%.

También se establecen valores mínimos de extracto seco no graso: 8,2% para la entera, 8,3% para la semidescremada y 8,4% para la descremada. La acidez permitida se ubica entre 0,10 y 0,16 gramos de ácido láctico cada 100 mililitros, mientras que el aspecto debe ser líquido, de color blanco y sin sabores ni olores extraños.

Qué controles microbiológicos exige la nueva regulación

Uno de los puntos más importantes del reglamento aparece después del envasado. Las muestras deben atravesar una incubación en envase cerrado entre 35 y 37 °C durante siete días. Al finalizar, el envase no puede presentar alteraciones y las características sensoriales no deben diferir significativamente de las de una leche UHT sin incubar.

Además, la regulación establece criterios para aerobios mesófilos y exige que no haya microorganismos capaces de multiplicarse durante el almacenamiento normal. Los contaminantes orgánicos e inorgánicos, por su parte, deben mantenerse dentro de los límites generales fijados por el Código Alimentario Argentino.

Qué cambia en la etiqueta de las leches larga vida

Los envases deben identificar al producto como leche UAT (UHT) entera, semidescremada o parcialmente descremada, o descremada, según corresponda. Las expresiones “Larga Vida” y “Homogeneizada” pueden seguir utilizándose. En las versiones semidescremadas, además, debe indicarse el porcentaje de materia grasa.

La norma fue publicada en el Boletín Oficial el 7 de julio de 2026 y entró en vigencia al día siguiente. Para el consumidor, el efecto más concreto no es una nueva receta obligatoria, sino un estándar actualizado y armonizado con el Mercosur para definir qué debe cumplir una leche larga vida antes de llegar a la góndola.

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