La manzanilla es una de las plantas medicinales más utilizadas en la medicina natural. Su consumo en forma de infusión se ha asociado tradicionalmente con el alivio de molestias digestivas, pero también puede utilizarse en forma de cremas para cuidar la piel.
Lavarse las manos solo con manzanilla no reemplaza al jabón en la higiene contra bacterias, pero sí actúa como complemento.
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Por sus propiedades calmantes y antiinflamatorias, la manzanilla resulta especialmente interesante para las pieles sensibles, que pueden reaccionar con facilidad ante factores que otras personas toleran sin problemas.
Además, existen preparaciones caseras sencillas que permiten incorporarla a la rutina de cuidado de la piel, como un aceite de manzanilla o una crema facial.
Lavarse las manos solo con manzanilla no reemplaza al jabón en la higiene contra bacterias, pero sí actúa como complemento.
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Manzanilla para la piel sensible
La manzanilla (Matricaria chamomilla o Matricaria recutita) es originaria de Europa y Asia occidental y cuenta con una extensa historia de uso tradicional.
Ya en el Antiguo Egipto se empleaba con fines medicinales, mientras que las antiguas civilizaciones griega y romana la utilizaban para tratar diferentes molestias digestivas y problemas relacionados con inflamaciones y heridas. Durante la Edad Media también formó parte de las prácticas medicinales de los monjes.
La manzanilla también suele combinarse en fitoterapia con otros ingredientes de efecto calmante, como la avena, para elaborar preparados destinados a pieles reactivas.
Cómo preparar aceite de manzanilla casero
Una de las formas más sencillas de aprovechar la manzanilla para el cuidado tópico es preparar un oleato. Se trata de un aceite vegetal en el que se han macerado flores de la planta para extraer determinados compuestos liposolubles.
La preparación requiere pocos ingredientes, aunque es necesario tener paciencia: el proceso de maceración dura 40 días.
La especialista en cosmética casera Gina, creadora de Universo Mercuri, propone una fórmula elaborada con manzanilla seca, aceite de almendras y vitamina E.
Ingredientes
- 20% de flores de manzanilla secas.
- 79% de aceite de almendras.
- 1% de vitamina E (tocoferol).
Preparación
- Tritura las flores secas de manzanilla con un mortero o molinillo.
- Colócalas dentro de un recipiente de vidrio limpio y con tapa.
- Cubre las flores con el aceite de almendras.
- Incorpora la vitamina E.
- Deja macerar la preparación durante 40 días en un lugar oscuro.
- Transcurrido ese tiempo, filtra el contenido para obtener únicamente el aceite.
Durante la maceración, las flores liberan al aceite algunos de sus compuestos liposolubles, entre ellos sustancias relacionadas con sus propiedades calmantes. El aceite de almendras, por su parte, aporta una textura suavizante y contribuye al cuidado de la barrera cutánea.
El oleato puede utilizarse directamente sobre la piel o como ingrediente para preparar otros cosméticos caseros.
Cómo hacer una crema de manzanilla para pieles reactivas
Otra alternativa es transformar el aceite de manzanilla en una crema facial. Esta presentación puede resultar más práctica para incorporarla a una rutina diaria de cuidado de la piel.
La fórmula propuesta para pieles reactivas o hipersensibles utiliza aceite de manzanilla, un emulsionante de origen vegetal, agua destilada y un conservante cosmético.
Ingredientes
- 12% de aceite de manzanilla.
- 6% de emulsionante de origen vegetal, como Olivem 1000.
- 81% de agua destilada.
- 1% de conservante Euxyl PE 9010.
Preparación
- Incorpora el emulsionante y el agua destilada al aceite de manzanilla y calienta la mezcla.
- Mezcla los ingredientes con una minibatidora de mano hasta conseguir una preparación homogénea.
- Cuando la mezcla se haya enfriado, añade el conservante y vuelve a mezclar.
- Envasa la crema en un recipiente limpio y adecuado para cosméticos.