Cada casa argentina tiene ese cajón o rincón donde se acumulan las bolsas de plástico “por si hacen falta”. Pero con el tiempo, terminan ocupando espacio y desordenando todo. Si querés una solución fácil, económica y ecológica, el reciclaje -que está de moda- puede ser tu mejor aliado.
Un tubo de cartón de los rollos de servilletas o papel de cocina podés convertirlo en un dispensador de bolsas funcional y decorativo. Una idea simple que no solo organiza, sino que además le da una segunda vida a un material que solemos tirar sin pensar.
El tubo de cartón, firme pero liviano, es ideal para armar estructuras pequeñas y resistentes. En este caso, se convierte en un recipiente perfecto para guardar bolsas sin que se arruguen ni se escapen. Además, podés personalizarlo con papeles, pinturas o cintas y adaptarlo al estilo de tu cocina, lavadero o alacena.