Morderse las uñas es sinónimo de nerviosismo, ansiedad o impaciencia del momento, pero la psicología lo estudia como un comportamiento repetitivo que puede estar asociado a situaciones más complejas. No siempre se trata de esos nervios momentáneos sino de un mecanismo que esconde causas emocionales y hasta rasgos de personalidad.
Este hábito es común en muchas personas y hasta se ha normalizado, pero claramente es un factor de contagios, ya que se esconden miles de bacterias en la zona de las uñas. Pero ese no es el caso, sino que algunas investigaciones psicológicas creen que es una clara muestra de tensiones o incluso causas de aburrimiento. Para entender el trasfondo resulta fundamental que logres conocer el comportamiento con implicancias psicológicas y de bienestar de este mal hábito.
comerse las uñas
La onicofagia puede solucionarse con algunas estrategias simples, aunque en casos severos es mejor tratarlo con un profesional de la salud.
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La psicología tiene una respuesta clara sobre morderse las uñas todo el tiempo
Morderse las uñas tiene como nombre técnico onicofagia. A través de la Asociación Americana de Psiquiatría, este trastorno de control de impulsos incluye comportamientos repetitivos relacionados con el cuerpo. Esto está vinculado con la dificultad de resistir un impulso más que con un simple reflejo nervioso.
La onicofagia es producto del perfeccionismo
Es una conducta que no siempre responde al nerviosismo o al estrés, sino que su causa principal está relacionada al perfeccionismo.
- Siempre tratamos de controlar situaciones de manera excesiva y eso genera una tensión continua y termina siendo un gesto repetitivo. En este caso, morderse las uñas.
- El psicólogo clínico Kieron O’Connor indicó en una investigación que “este tipo de comportamientos devenidos a hábitos no necesariamente expresan ansiedad sino un intento de regular estados internos como la frustración o el aburrimiento”.
Esa acción va generando minuto a minuto una sensación momentánea de alivio lo que refuerza su repetición y dificulta dejarla con facilidad. Por eso, la psicología relaciona esos factores emocionales ambientales con la personalidad.
comerse las uñas
La onicofagia puede solucionarse con algunas estrategias simples, aunque en casos severos es mejor tratarlo con un profesional de la salud.
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Qué consecuencias provoca y cómo abordarlo con algunas estrategias
- Comerse las uñas afecta la estética de las manos pero provoca un problema de salud debido a las bacterias entre la suciedad debajo de las uñas y la boca.
- Es ahí donde aparecen infecciones bacterianas y fúngicas. Los gérmenes de ambos lugares aumentan el riesgo de problemas digestivos y bucales.
Aunque en el plano de la psicología la onicofagia continua dificulta la manera de manejar los impulsos y las emociones, impactando en la autoestima. Por eso, muchas personas pueden sentir vergüenza o incomodidad en lugares sociales debido al aspecto de sus manos.
Para lograr terminar con este hábito incómodo, existen diferentes estrategias
- Podés cortar las uñas de manera contínua.
- Aplicá esmaltes con sabor amargo.
- Practicá técnicas de manejo de la ansiedad o frustración.
- También intentá identificar los momentos en que aparece esa conducta incómoda y reemplazala por gestos alternativos como usar pelotas antiestrés o respiraciones profundas.
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La onicofagia puede solucionarse con algunas estrategias simples, aunque en casos severos es mejor tratarlo con un profesional de la salud.
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Comerse las uñas va mucho más allá de un signo de nerviosismo y se relaciona con el control de impulsos, perfeccionismo y la forma en que regulás emociones internas. Conocer este trasfondo te permite comprender que no se trata de un gesto menor sino de un hábito con consecuencias físicas y psicológicas.