Una niña, inspirada por la lucha diaria de su abuelo con Parkinson, marcó un antes y un después en las historias de vida relacionadas con la salud y la innovación. A los 11 años desarrolló una idea que superó cualquier expectativa: una taza que evitaba derrames y devolvía independencia. Miles de ventas confirmaron el impacto mundial de su invento.
La historia detrás del invento y la primera versión de la taza
La experiencia comenzó mucho antes. A los 9 años, Lily Born observaba con tristeza cómo su abuelo tenía dificultades para sostener una taza común.
Los temblores propios del Parkinson provocaban que se derramara el contenido, generándole incomodidad y frustración.
Niña de 11 años se convierte en multimillonaria al inventar una taza que transforma la vida de su abuelo con Parkinson (3)
De esa observación surgió una idea simple pero poderosa: diseñar un objeto cotidiano que brindara estabilidad y confianza.
Así nació el primer modelo de la llamada taza Canguro, con tres patas integradas para impedir que el líquido se volcara.
Su padre, al ver aquel prototipo casero, decidió impulsar la iniciativa y juntos iniciaron una campaña de crowdfunding.
La repercusión fue inmediata: las primeras versiones del producto llamaron la atención de familias que vivían situaciones similares.
Del prototipo al éxito global: materiales, ventas y nuevas versiones
El camino no se detuvo con esa primera prueba. Padre e hija trabajaron en un modelo más elaborado, fabricado en cerámica, que ofrecía mayor resistencia. Sin embargo, detectaron que ese material no era del todo práctico para el uso cotidiano.
Fue entonces cuando desarrollaron una nueva edición, realizada en plástico resistente, con asas firmes y patas más robustas. Esta mejora convirtió a la taza en un producto duradero, seguro y fácil de usar.
Los resultados comerciales fueron contundentes: se vendieron más de 1000 unidades de cerámica y alrededor de 10.000 en plástico, gracias a plataformas como Indiegogo y Kickstarter.
Niña de 11 años se convierte en multimillonaria al inventar una taza que transforma la vida de su abuelo con Parkinson (2)
Con esos números, Lily alcanzó un reconocimiento internacional inesperado, transformándose en multimillonaria a partir de un invento que surgió del cariño por su abuelo.
La actualidad de Lily y el legado de la taza Canguro
Hoy, con 21 años, Lily sigue al frente de Imagiroo, la empresa que fundó para producir y comercializar las tazas.
Allí ocupa el rol de directora y responsable de inventos, combinando la gestión de su negocio con otras pasiones personales como la actuación, el canto y el dibujo.
En la actualidad, las tazas siguen disponibles en la web oficial de la compañía, con modelos que se mantienen entre los más buscados para personas con problemas de movilidad.
Su funcionamiento es sencillo pero efectivo:
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Tres patas integradas que amplían la base y evitan que el vaso se vuelque.
Centro de gravedad bajo, lo que refuerza la estabilidad.
Asas grandes y ergonómicas, que garantizan un agarre seguro incluso en manos temblorosas.