Algunas verduras se benefician del calor y otras pierden compuestos clave cuando se cocinan. Por eso, hay algunos vegetales que potencian sus nutrientes al comerlos crudos. Sus vitaminas, enzimas y antioxidantes pueden potenciar tu alimentación sin esfuerzo adicional. Una nutricionista revela estas 6 verduras y recomienda cuando es mejor cocinarlas.
Según la licenciada Stacy Kennedy, nutricionista clínica certificada y colaboradora del Dana-Farber Cancer Institute, aclara que muchos vegetales pierden gran parte de su vitamina C, folatos y fitonutrientes cuando se cocinan, especialmente si se hierven o se cocinan durante mucho tiempo. Por eso, en estos casos, comerlos crudos es más efectivo para aprovechar sus beneficios.
Si cocinás estas verduras, perdés muchos de sus beneficios.
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Estas 6 verduras crudas aportan mejor sus nutrientes
- El Pimiento rojo es un vegetal que contiene vitamina C, pero al exponerlo al calor pierde gran parte de este nutriente. Estando crudo conserva su textura crocante y antioxidantes.
- El brócoli contiene sulforafano, un compuesto que ayuda a prevenir el daño celular y se degrada con la cocción prolongada, sobre todo al hervir.
- La espinaca tiene alto contenido de folato y vitamina C. Al cocinarla, estos nutrientes se reducen drásticamente. Es mejor cruda en ensaladas o batidos.
- El ajo tiene un principio activo como la alicina y se libera al picarlo y se activa en crudo. Cocinarlo lo desactiva casi por completo.
- La cebolla morada cruda conserva mejor sus compuestos sulfurosos y antioxidantes. La cocción los reduce, además de alterar su índice glucémico.
- Por último, las hojas verdes de la rúcula pierden parte de su sabor picante y propiedades antioxidantes cuando se calientan. Crudas, aportan más vitamina K.
Cuándo es mejor cocinarlas
No todas las verduras son mejores crudas. Por ejemplo, el tomate y la zanahoria aumentan sus niveles de licopeno y betacaroteno al cocinarse y otras como las papas o berenjenas no deberían comerse crudas por compuestos antinutritivos o tóxicos.
Por eso, la clave está en variar las preparaciones. Algunas veces crudas para aprovechar vitaminas sensibles, otras cocidas para mejorar la absorción de ciertos nutrientes.