Marta Verona compartió una receta de pechugas de pollo rápidas con salsa de soja, vinagre, miel y jengibre, una combinación que suma notas saladas, ácidas, dulces y especiadas en una misma sartén. La chef y nutricionista española utiliza además jugo de naranja y maicena para formar una salsa brillante que se pega a los dados de pollo sin exigir una cocción larga.
La preparación está pensada para resolverse en unos 10 minutos una vez que todos los ingredientes están listos. El secreto está en cortar la pechuga en cubos relativamente parejos, dorarla primero y recién después incorporar la mezcla líquida. De esa manera, el pollo gana color antes de quedar envuelto por la salsa.
Los ingredientes para hacer el pollo a la naranja de Marta Verona
- 1 pechuga de pollo grande, cortada en dados de tamaño similar.
- El jugo de 2 naranjas como base líquida y cítrica de la salsa.
- 2 cucharadas de salsa de soja para aportar salinidad y umami.
- 1 cucharada de vinagre de arroz o de manzana para equilibrar el dulzor.
- Jengibre o ajo en polvo, a gusto según el perfil aromático que se quiera conseguir.
- 1 cucharadita de miel y 1 cucharada de maicena para espesar.
La receta original admite elegir entre ajo en polvo o jengibre, aunque el jengibre es el que más refuerza el perfil oriental del plato. Como la salsa de soja ya contiene bastante sodio, conviene probar antes de agregar sal extra y ajustar recién al final.
Paso a paso: primero se dora el pollo y después entra la salsa
- Cortá la pechuga en dados y secala con papel de cocina para que pueda dorarse mejor.
- Calentá una sartén amplia con una pequeña cantidad de aceite y cociná el pollo hasta que tome color por varios lados.
- Mezclá en un bol el jugo de naranja, la soja, el vinagre, la miel, la maicena y el jengibre hasta que no queden grumos visibles.
- Volcá la salsa sobre la sartén bien caliente y remové para que todos los cubos queden cubiertos.
- Cociná unos 5 minutos más o hasta que la salsa espese y el pollo esté completamente cocido en el centro.
Por qué la maicena hace la diferencia en pocos minutos
La maicena permite que la salsa espese casi de inmediato cuando entra en contacto con el calor. Eso evita tener que reducir el jugo de naranja durante mucho tiempo y disminuye el riesgo de que la pechuga termine seca. El resultado debe ser una cobertura ligera y brillante, no una pasta pesada alrededor del pollo.
Si la salsa queda demasiado espesa, puede corregirse con una pequeña cantidad de agua o jugo de naranja. Si está demasiado líquida, conviene dejarla hervir suavemente unos instantes más antes de sumar más almidón. Agregar maicena seca directamente a la sartén puede formar grumos difíciles de deshacer.