A partir de los 60 años, la piel cambia de manera visible: pierde elasticidad, se vuelve más fina y tiende a la sequedad. Sin embargo, uno de los errores más comunes es mantener la misma rutina de maquillaje que se usaba décadas atrás, sin adaptarla a estas nuevas necesidades.
Lejos de rejuvenecer, algunos productos tradicionales pueden marcar arrugas, endurecer las facciones y resaltar líneas de expresión. La clave no está en dejar de maquillarse, sino en evitar ciertos errores frecuentes y optar por fórmulas más livianas, luminosas y flexibles que acompañen la madurez de la piel.
maquillaje después de los 60
Maquillarse después de los 60 puede adaptarse a las arrugas para no cometer errores.
WEB
Base demasiado pesada: cuando cubrir de más envejece
Desde Look Fabulous Forever, anticipan que uno de los errores más habituales después de los 60 es elegir una base de maquillaje demasiado pesada.
Algunas personas creen que una cobertura alta ayudará a disimular arrugas, manchas o flacidez, pero el efecto suele ser exactamente el contrario. Las bases espesas, densas y de acabado mate tienden a asentarse en las líneas de expresión, marcándolas aún más con el paso de las horas.
La piel madura ya no produce la misma cantidad de sebo que antes, por lo que las fórmulas pesadas pueden generar un aspecto acartonado y sin vida. Además, al perder elasticidad, el rostro se mueve de otra manera y la base gruesa no acompaña esos gestos, provocando que se “quiebre” visualmente en zonas como la frente, el contorno de la boca y los ojos.
Otro problema frecuente es la aplicación en exceso
Cuanto más producto se coloca, mayor es la probabilidad de que se acumule en los pliegues naturales del rostro. Esto resalta las arrugas, y también endurece las facciones, aportando un efecto envejecido que muchas veces pasa desapercibido frente al espejo, pero se nota claramente con luz natural.
Productos con brillo: cuando la luz juega en contra
Otro error común es el uso de productos con brillo o partículas de purpurina. Si bien el brillo suele asociarse con luminosidad y juventud, en la piel madura puede tener el efecto opuesto. Las partículas brillantes captan la luz de forma desigual y logra que las arrugas, poros y pliegues se vuelvan más evidentes.
En especial, los iluminadores intensos, sombras con glitter y rubores con brillo marcado tienden a resaltar las texturas de la piel. En lugar de aportar frescura, crean un efecto irregular que endurece el rostro y dirige la atención a las zonas con mayor cantidad de líneas de expresión.
maquillaje después de los 60
WEB
Bases espesas y mate: el combo que endurece el rostro
Las bases espesas y de acabado completamente mate son otros de los grandes errores en el maquillaje después de los 60. Aunque durante años fueron sinónimo de piel perfecta, en la madurez tienden a resaltar todo aquello que se busca disimular. La falta de brillo natural hace que el rostro se vea plano, apagado y sin dimensión.
Las fórmulas mate absorben la poca hidratación que queda en la piel madura, acentuando la sequedad. Esto provoca que las arrugas se noten más profundas y que las líneas de expresión se marquen incluso cuando el rostro está en reposo. Además, al no reflejar la luz, la piel pierde ese efecto saludable que suele asociarse con la juventud.
Corrector de ojeras mal elegido: el error que envejece la mirada
El contorno de ojos es una de las zonas más delicadas del rostro después de los 60, y también una de las más propensas a errores de maquillaje. Aplicar demasiado corrector o elegir una fórmula seca puede ser desastroso para la mirada. Lejos de disimular, el producto se acumula en las líneas finas y resalta las arrugas.
El error está en cubrir las ojeras con capas gruesas de corrector, sin tener en cuenta que esta zona tiene menos grasa y mayor tendencia a la sequedad. Por eso, el exceso de producto endurece la mirada y genera un efecto artificial que resta frescura al rostro.