1 de julio de 2025 - 11:15

Los científicos identifican un patrón de habla que es un claro indicio de que una persona está en deterioro cognitivo

Una investigación internacional aporta una nueva herramienta para identificar señales tempranas de envejecimiento mental antes de que aparezcan otros síntomas visibles.

Un grupo de investigadores descubrió que un cambio en la velocidad del habla puede anticipar señales de deterioro cognitivo, incluso antes de que aparezcan síntomas más notorios. La ciencia había vinculado el lenguaje con distintas áreas de la salud mental, pero ahora, un análisis más profundo muestra que el ritmo al hablar es un indicador más sensible que la memoria.

¿Qué descubrieron los científicos?

El estudio fue llevado adelante por especialistas de la Universidad de Toronto junto con el equipo del centro de neurociencias Baycrest Health Sciences, en Canadá.

Según los autores, una reducción en la fluidez verbal está directamente relacionada con el funcionamiento de las redes neuronales implicadas en la memoria y el control ejecutivo.

En vez de enfocarse en los errores o en las palabras olvidadas, los investigadores analizaron el tiempo que le toma a una persona encontrar y decir una palabra correcta.

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El lenguaje como espejo del cerebro

Uno de los datos clave del trabajo fue que el tiempo de reacción general —es decir, la velocidad al hablar— resultó un mejor predictor del deterioro que los olvidos esporádicos o las pausas para recordar un nombre.

Este patrón coincide con la hipótesis del déficit de transmisión, que plantea que con el paso del tiempo se debilita la conexión entre el concepto de una palabra y su forma sonora.

Esta idea, también respaldada por el departamento de Psicología de Baycrest, ayuda a entender por qué personas mayores muchas veces saben lo que quieren decir, pero no logran encontrar la palabra exacta en el momento.

Así fue el experimento

La prueba incluyó a 125 adultos, de entre 18 y 85 años, que participaron de una serie de tareas online diseñadas para medir la respuesta verbal ante distintos estímulos.

Por ejemplo, se les mostraba la imagen de un perro mientras se escuchaba o se veía escrita la palabra “gato”. La interferencia semántica generada por esa asociación obligaba al cerebro a procesar y seleccionar la palabra correcta en fracciones de segundo.

Este tipo de pruebas, según explican los científicos, permite aislar las funciones del lenguaje de las de la memoria tradicional.

Así se puede detectar en qué momento comienza a desacelerarse el procesamiento cognitivo, aunque no haya fallos evidentes.

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¿Por qué es relevante este hallazgo?

El investigador principal, Dr. Jed Meltzer, del laboratorio de neurociencia cognitiva de Baycrest, afirmó en diálogo con Earth.com que este tipo de indicadores pueden permitir una detección mucho más temprana de enfermedades como el Alzheimer.

Además, el equipo sugiere que los análisis de voz podrían incorporarse a controles clínicos regulares, al igual que hoy se mide la presión arterial. Incluso ya se están desarrollando programas de inteligencia artificial capaces de detectar cambios milimétricos en el ritmo del habla de una persona, con fines diagnósticos.

¿Qué se puede hacer desde lo cotidiano?

Aunque los cambios en el lenguaje pueden ser una alarma, también son un punto de intervención accesible.

Mantener una vida social activa, contar anécdotas, leer en voz alta o aprender nuevos idiomas son estrategias simples que fortalecen las áreas cerebrales relacionadas con el lenguaje y la fluidez cognitiva.

Según el informe publicado en Earth.com (30 de junio de 2025), actividades como los juegos de palabras, las charlas espontáneas o la lectura narrativa actúan como una especie de "gimnasia mental", ayudando a mantener la plasticidad neuronal.

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