23 de octubre de 2026 - 21:05

Los chefs confirman: "Para un pollo frito crujiente, probá a freírlo en dos etapas, dejando reposar las piezas antes de volver a freírlas"

Los chefs revelan el secreto del pollo frito: hacer una pausa de 10 minutos entre frituras es la clave para una corteza dorada y carne jugosa.

Conseguir un pollo frito crujiente por fuera y jugoso por dentro no siempre es sencillo. Muchas veces, el rebozado se dora demasiado rápido mientras la carne todavía necesita cocción. Para evitar este problema, existe una técnica utilizada por los chefs que consiste en freír las piezas dos veces, con un breve descanso entre ambas etapas.

El secreto está en controlar la temperatura del aceite y permitir que el vapor escape antes de realizar la segunda fritura. De esta manera, el rebozado puede adquirir una textura más firme sin necesidad de mantener el pollo durante demasiado tiempo en aceite caliente. La técnica también puede adaptarse a preparaciones caseras con ingredientes sencillos.

Aunque la doble fritura es una técnica sencilla, algunos errores pueden afectar el resultado.

Aunque la doble fritura es una técnica sencilla, algunos errores pueden afectar el resultado.

Los chefs recomiendan freír el pollo dos veces para que quede crujiente

Durante la fritura ocurren dos procesos fundamentales: el calor comienza a cocinar el interior de la carne y, al mismo tiempo, la superficie pierde humedad. Sin embargo, ambos procesos no avanzan a la misma velocidad.

Por eso, cuando se utilizan piezas grandes o con hueso, el exterior puede alcanzar un color dorado antes de que el centro esté completamente cocido.

La doble fritura permite separar la cocción del pollo del acabado final del rebozado. En la primera etapa se busca cocinar la carne y fijar la cobertura, mientras que la segunda ayuda a eliminar humedad superficial y reforzar la textura crujiente.

El descanso entre ambas frituras también cumple una función importante. Al colocar las piezas sobre una rejilla, el vapor puede escapar sin quedar atrapado debajo del pollo.

La diferencia entre un pollo frito común y uno especialmente crujiente no depende solo de los ingredientes del rebozado.

La diferencia entre un pollo frito común y uno especialmente crujiente no depende solo de los ingredientes del rebozado.

Qué ingredientes se necesitan para preparar pollo frito crujiente

Ingredientes

  • 800 g de pollo en presas o trozos de tamaño similar.
  • 200 g de harina de trigo.
  • 2 huevos.
  • 100 ml de leche.
  • 1 cucharadita de pimentón.
  • 1 cucharadita de ajo en polvo.
  • Sal y pimienta a gusto.
  • Aceite para freír, cantidad necesaria.

También conviene tener una rejilla metálica, una bandeja, pinzas de cocina y un termómetro para controlar la temperatura del aceite y del pollo.

¿Cómo hacer pollo frito en dos etapas para conseguir una corteza crocante?

El procedimiento consiste en realizar una primera fritura para cocinar las piezas y una segunda, más breve, para mejorar la textura exterior.

Paso a paso

  1. Prepará el pollo: secá la superficie de las piezas con papel de cocina, sin lavarlas bajo la canilla. Condimentá con sal y pimienta.
  2. Armá el rebozado: mezclá la harina con el pimentón y el ajo en polvo. En otro recipiente, batí los huevos con la leche.
  3. Rebozá las piezas: pasalas primero por harina, después por la mezcla de huevo y nuevamente por harina, presionando suavemente para que se adhiera.
  4. Calentá el aceite: llevá la temperatura aproximadamente a 160-170 °C, sin llenar demasiado la olla o sartén.
  5. Realizá la primera fritura: cociná las piezas en tandas pequeñas hasta que el pollo esté completamente cocido. Comprobá que alcance al menos 74 °C en su parte más gruesa, sin tocar el hueso con el termómetro.
  6. Dejá reposar 10 minutos: retiralo y colocalo sobre una rejilla limpia para permitir que escape el vapor. No lo apiles ni lo cubras.
  7. Hacé la segunda fritura: aumentá la temperatura del aceite a unos 180 °C y volvé a introducir las piezas durante un período breve, hasta conseguir una corteza dorada y crujiente.
  8. Escurrí y serví: retiralas del aceite, dejalas unos instantes sobre la rejilla y servilas mientras conservan su textura.
Controlar el calor, dejar escapar la humedad y realizar una segunda fritura breve permite conseguir una cobertura más firme.

Controlar el calor, dejar escapar la humedad y realizar una segunda fritura breve permite conseguir una cobertura más firme.

Los tiempos de fritura varían según el tamaño de las piezas, la presencia de hueso y la temperatura del aceite. Por eso, el termómetro resulta más confiable que guiarse únicamente por el color del rebozado.

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