13 de agosto de 2026 - 19:00

"Los 60 años son un momento excelente para hacer ejercicio": por qué es cada vez más recomendado empezar a esta edad

Empezar a hacer ejercicio después de los 60 años puede mejorar la fuerza, la movilidad, el equilibrio y la autonomía.

Existe una idea bastante extendida de que, después de cierta edad, ponerse en forma es demasiado difícil o que los beneficios del ejercicio ya no son los mismos. Sin embargo, los especialistas sostienen lo contrario. “Los 60 años es un momento excelente para hacer ejercicio ”, señala el entrenador José Ruiz, de Malagaentrena.

Según su experiencia, incluso personas que comienzan a entrenar después de los 60 pueden conseguir mejoras importantes en fuerza, movilidad, equilibrio y calidad de vida.

No se trata necesariamente de entrenar para conseguir un determinado aspecto físico. A medida que pasan los años, el objetivo puede ser mucho más práctico: conservar la autonomía, realizar las actividades cotidianas con mayor facilidad y mantener un buen nivel de energía.

El objetivo cambia: de la estética al bienestar

Las razones para comenzar a entrenar suelen modificarse con la edad. A los 20 o 30 años, una persona puede acercarse al gimnasio principalmente para modificar su apariencia. Después de los 50 o 60, en cambio, suele aparecer otra preocupación: sentirse con más energía y conservar la funcionalidad.

Estos son los ejercicios permitidos y los prohibidos para adultos mayores.

Estos son los ejercicios permitidos y los prohibidos para adultos mayores.

Subir escaleras sin quedarse sin aire, levantarse de una silla con facilidad, cargar las bolsas del supermercado o caminar varias cuadras pueden convertirse en objetivos mucho más importantes que simplemente bajar de peso. También puede aparecer el deseo de reducir molestias, recuperar movilidad o evitar que el sedentarismo limite las actividades que una persona disfruta.

El desafío, por lo tanto, no suele ser la falta de voluntad. Muchas veces el problema está en encontrar un plan que se adapte al estado físico, los horarios y las posibilidades de cada persona.

La constancia es más importante que las soluciones rápidas

Uno de los errores más frecuentes consiste en intentar compensar años de sedentarismo comenzando con rutinas demasiado exigentes. Una estrategia más sostenible es avanzar gradualmente y establecer objetivos que puedan mantenerse durante meses y años.

Esto resulta especialmente importante para quienes tuvieron experiencias negativas con el ejercicio. Un programa demasiado exigente puede generar dolor, frustración o abandono y reforzar la idea de que entrenar “no es para ellos”. En cambio, la progresión y la constancia permiten construir una rutina que forme parte de la vida cotidiana.

Por qué el entrenamiento de fuerza es tan importante

Uno de los pilares que destaca Ruiz es el entrenamiento de fuerza.

Con el envejecimiento se produce una pérdida progresiva de masa y fuerza muscular. Trabajar los músculos de manera regular ayuda a conservar la capacidad para realizar movimientos cotidianos y puede contribuir a mantener la independencia.

Además, el entrenamiento de fuerza puede ayudar a:

  • Conservar la masa muscular: favorece el mantenimiento de la capacidad física a medida que pasan los años.
  • Fortalecer los huesos: los ejercicios con carga pueden contribuir a preservar la salud ósea.
  • Mejorar el equilibrio y la estabilidad: una mayor fuerza permite realizar movimientos cotidianos con más seguridad.
  • Facilitar las tareas diarias: levantarse de una silla, subir escaleras, cargar bolsas o mover objetos se vuelve más sencillo.
  • Aumentar la confianza: sentirse físicamente más capaz puede reducir el miedo a determinados movimientos.

En etapas como la menopausia, además, mantener un programa de actividad física que incluya ejercicios de fuerza puede resultar especialmente relevante para preservar masa muscular y salud ósea.

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