Hay camisas a cuadros colgadas en el placard que ya no se usan pero tampoco se tiran. Están desgastada y tienen manchas. Lo que tienen adentro es una tela gruesa, suave, que retienen el calor mejor que varios textiles del hogar. Por eso, pueden reciclarse con pocos materiales adicionales para convertirlas en las almohadas más cómodas de invierno.
Porque la camisa leñadora (la de franela, la de cuadros escoceses, la que en inglés llaman flannel shirt) es exactamente el material que se usa en las fundas de almohada de invierno más caras del mercado. La diferencia es que la tuya ya la tenés en casa, ya está lavada y suavizada por el uso, y ya tiene cierre incorporado: los botones.
reciclaje de camisas
Esta idea funciona para una noche fría de invierno.
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Por qué la franela de las camisas es mejor que el algodón para las almohadas de invierno
La franela no es un tipo de fibra sino un tipo de tejido: algodón o lana peinada que pasa por un proceso de cepillado que levanta las fibras y crea esa superficie suave y algo peluda que todos conocen. Ese proceso es exactamente lo que la hace especial para dormir en invierno.
- La franela atrapa el aire entre sus fibras levantadas y eso crea una capa de aislación térmica que el algodón liso no tiene. La textura suave de la franela la hace perfecta para proyectos de dormitorio que buscan calidez y comodidad, como fundas y almohadones, ya sea usando una sola camisa o combinando distintos patrones.
- Otra ventaja que casi nunca se menciona: la franela de calidad, especialmente la de camisas que ya tienen años de uso y lavados, se volvió más suave con el tiempo. Las fibras se asentaron, el tejido ablandó. Una camisa leñadora vieja puede dar una funda de almohada más agradable al tacto que una tela nueva comprada en una tienda.
- Y en cuanto al lavarropas, no hay problema. La franela aguanta muy bien el uso cotidiano y el lavado frecuente; es un tejido resistente que no se deforma fácilmente.
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La almohada se puede lavar en frío o tibia, sin suavizante si se quiere preservar la textura y secar al aire o en secadora a temperatura baja.
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Cómo hacer la funda paso a paso sin utilizar una máquina de coser
Este es el proyecto más simple de todos los que se pueden hacer con una camisa leñadora, y el más útil para el invierno. No hace falta ser costurero ni tener experiencia previa.
- Lo primero es planchar bien la camisa para eliminar las arrugas y trabajar sobre una superficie plana limpia.
- Después pon la almohada encima de la camisa extendida y marca el contorno con tiza o marcador lavable, dejando entre dos y tres centímetros de margen en todos los lados para las costuras. Corta las mangas y el cuello, que quedan fuera del diseño de la funda.
- Acá viene el truco que hace que todo sea más fácil: la camisa ya tiene dos capas de tela, la delantera y la trasera. Si dejas la camisa intacta y cortas solo las partes que sobran, las dos piezas que se necesitan para la funda ya están juntas y alineadas.
- Coloca con los lados estampados enfrentados hacia adentro, fijalos con alfileres en los bordes y cose el contorno dejando sin coser la parte donde están los botones. Esa apertura abotonada es el cierre de la funda.
- Antes de dar vuelta la tela, corta las esquinas en diagonal para que queden prolijas. Da vuelta, abotona los botones y mete la almohada. Listo.
En caso de no querer coser en absoluto, existe la versión sin costura: usa la camisa directamente como funda doblando los lados hacia adentro y sujetando con alfileres de seguridad los bordes abiertos.
Una camisa leñadora vieja tiene suficiente tela de calidad para hacer una funda de almohada que va a durar años, aguantar el lavarropas sin problema y ser más cálida que la mayoría de las opciones que se venden en tiendas.