Hay una silla de plástico en el patio con el asiento partido, o con una pata que cedió, o con el respaldo que ya no aguanta. Parece basura, pero el plástico de esas sillas es resistente, liviano y aguanta la intemperie. Tres ideas originales intentan darle un nuevo uso en casa.
Lo más importante antes de empezar: identificar qué parte de la silla todavía está en buen estado. Si el asiento se partió pero las patas están firmes, hay un camino. Si el respaldo aguanta pero el asiento no, hay otro. Y si todo cedió menos las patas, también hay opciones.
El plástico es resistente y sirve para nuevos usos.
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Macetero elevado para el jardín o el balcón
Esta transformación funciona especialmente bien cuando el asiento se rompió pero la estructura de la silla (patas y armazón) está intacta. En lugar de tirar todo por una pieza rota, el hueco que dejó el asiento se convierte en el espacio perfecto para una maceta.
Materiales necesarios:
- La silla con el asiento roto o retirado.
- Una maceta del diámetro del hueco (o ligeramente mayor).
- Sierra de mano o cúter resistente si hay que ampliar el hueco.
- Lija para bordes filosos.
- Pintura en aerosol del color que se quiera (opcional).
Paso a paso:
- Si el asiento está partido, retirá los restos sueltos con la mano o con una cuchilla.
- Si el hueco que quedó es pequeño, usá la sierra manual para agrandarlo hasta que la maceta entre con holgura.
- Lijá los bordes del hueco para eliminar astillas o filos que puedan cortar.
- Si querés renovar la estética, pintá toda la silla con aerosol antes de colocar la maceta.
- Apoyá la maceta en el hueco del asiento. Dependiendo del tamaño, puede quedar sostenida por fricción o puede necesitar un pequeño soporte interno (un par de listones de madera cruzados bajo el hueco alcanza).
- Colocá la silla en el lugar deseado: entrada de la casa, balcón, jardín o patio. Si va a estar a la intemperie, elegí una maceta con plato para evitar que el agua dañe el suelo debajo.
Las ideas llevan poco tiempo de trabajo y son económicas.
IA Gemini
Estante o perchero de pared con el respaldo
El respaldo de una silla de plástico tiene una forma que ya viene lista para ser estante: es una pieza plana o levemente curva, con un ancho aprovechable y suficiente rigidez para sostener peso moderado.
Materiales necesarios:
- La silla con el respaldo en buen estado.
- Sierra manual para cortar el respaldo del resto de la estructura.
- Lija gruesa y fina.
- Taladro o destornillador.
- Tornillos y tarugos acordes a la pared.
- Nivel de burbuja (opcional).
- Pintura o barniz para exteriores (opcional).
Paso a paso:
- Con la sierra manual, cortá el respaldo separándolo del resto de la silla. El corte tiene que quedar lo más limpio posible, así que marcá la línea con un marcador antes de serrar.
- Lijá primero con lija gruesa para eliminar filos y rebabas del corte, y después con lija fina para dejar la superficie pareja.
- Si el respaldo tiene agujeros decorativos o calados, usá esas aberturas para pasar los tornillos directamente. Si no, marcá los puntos de sujeción en los extremos del respaldo.
- Apoyá el respaldo contra la pared en la posición deseada. Con un lápiz, marcá los puntos donde van los tornillos.
- Hacé los agujeros en la pared con el taladro, colocá los tarugos y atornillá el respaldo firme.
- Si va a usarse en el exterior, aplicá una mano de pintura o barniz resistente a la intemperie antes de instalarlo.
Patas como soporte para una mesa o estructura de apoyo
Si el asiento y el respaldo ya no tienen solución pero las patas están firmes, no hay que tirar nada. Las patas de plástico pueden convertirse en el soporte de una mesita improvisada para el jardín, en una base para una superficie de trabajo temporal o en una estructura de apoyo para objetos pesados en el patio.