11 de agosto de 2026 - 13:15

Las personas que siempre necesitan el volumen del televisor en un número par tienen rasgos estadísticamente raros, expertos en psicología

La psicología ofrece algunas claves para entender por qué algunas personas incurren en este patrón de conducta.

Hay personas que suben el volumen del televisor, dejan el control remoto y no vuelven a pensar en ello. Otras, en cambio, no pueden dejarlo en 23. Tiene que ser 22 o 24. Saben que el sonido será exactamente el mismo y probablemente incluso lo admitirán. Sin embargo, vuelven a cambiarlo.

A simple vista, podría parecer una conducta obsesiva. En algunos casos poco frecuentes, una necesidad intensa de simetría o de realizar determinadas acciones puede estar relacionada con una condición clínica. Pero no todo comportamiento de este tipo implica un trastorno.

Muchas veces, simplemente refleja una tendencia del cerebro a buscar orden, patrones y situaciones resueltas. Esa característica puede manifestarse en distintos aspectos de la vida cotidiana.

1. Cuentan cosas sin darse cuenta

No se proponen contar. Pueden estar subiendo una escalera y, de repente, descubrir que están en el noveno escalón sin haber decidido conscientemente comenzar desde el primero.

No necesitan conocer el número de escalones ni obtienen ninguna información útil de hacerlo. Sin embargo, su cerebro parece registrar cantidades de manera automática.

2. Detectan cuando alguien movió algo de lugar

Cambiaste dos libros de posición en una estantería. Moviste la jabonera hacia el otro lado de la pileta. Corriste una silla apenas unos centímetros.

Es probable que lo noten rápidamente, aunque muchas veces no digan nada porque saben que admitirlo podría resultar extraño.

El cerebro puede construir una representación del espacio que lo rodea incluso sin realizar un inventario consciente. Después de entrar varias veces a una habitación, determinados objetos, posiciones y relaciones espaciales quedan registrados como parte del entorno habitual.

3. Saben aproximadamente qué hora es sin mirar el reloj

Pregúntales qué hora es y probablemente respondan algo como “alrededor de las 2:15”. Después mirarán el reloj y serán las 2:18.

No necesariamente necesitan programar un temporizador mientras cocinan ni consultar constantemente la hora durante una reunión. Parecen tener una percepción bastante precisa del paso del tiempo.

4. Comen prácticamente el mismo almuerzo durante la semana

El almuerzo del martes se parece al del miércoles y al del jueves. Si alguien les pregunta por qué, probablemente simplemente respondan que les gusta comer eso.

Pero existe otra explicación posible: la decisión ya está tomada.

La llamada fatiga por decisión describe el desgaste que puede producir tener que elegir constantemente entre distintas alternativas.

5. Les cuesta dejar las cosas a medio terminar

No suelen empezar una serie por la segunda temporada. Tampoco dejarán un rompecabezas incompleto sobre la mesa durante una semana. Este comportamiento tiene una posible explicación psicológica.

La psicóloga Bluma Zeigarnik observó que las personas tendían a recordar mejor las tareas interrumpidas que aquellas que habían completado. Este fenómeno pasó a conocerse como efecto Zeigarnik.

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