14 de enero de 2026 - 09:43

Las personas que nunca hacen la cama poseen esta cualidad rara y buscada, según la psicología

Lejos de ser un defecto, no hacer la cama por la mañana puede estar asociado a creatividad y flexibilidad mental, según estudios en psicología.

Hacer la cama apenas uno se levanta es, para muchas personas, un hábito casi automático. Durante décadas fue considerado una señal de orden, disciplina y “buena conducta”. Sin embargo, la psicología moderna empezó a mirar este ritual cotidiano desde otro lugar.

No hacerlo no necesariamente habla de desorden ni de pereza, sino de una forma distinta (y en algunos casos valiosa) de funcionar mentalmente.

Lejos de ser un simple descuido, dejar la cama sin tender puede revelar una cualidad psicológica poco común y muy buscada en la actualidad.

Creatividad y pensamiento no convencional

Uno de los estudios más citados sobre este tema fue realizado por la psicóloga Kathleen Vohs, investigadora de la Universidad de Minnesota, y publicado en la revista Psychological Science.

Su investigación analizó cómo el entorno físico influye en los procesos mentales y encontró que los ambientes perfectamente ordenados tienden a fomentar decisiones convencionales, mientras que los espacios más caóticos estimulan el pensamiento creativo.

Las personas que nunca hacen la cama poseen esta cualidad rara y buscada, según la psicología (2)

Según Vohs, estar en un entorno desordenado (como una habitación con la cama sin hacer) puede favorecer la ruptura de rutinas, la exploración de ideas nuevas y una mayor apertura mental.

En ese sentido, no hacer la cama podría ser una manifestación cotidiana de lo que la psicología llama “caos constructivo”.

Menor fatiga por toma de decisiones

La psicología cognitiva también aporta otra explicación: la fatiga de decisiones. Cada elección, incluso las más pequeñas, consume energía mental.

Para algunas personas, no hacer la cama no es desinterés, sino una forma inconsciente de priorizar recursos mentales desde temprano.

Al eliminar tareas que consideran puramente estéticas, conservan energía para actividades que perciben como más relevantes: trabajo creativo, resolución de problemas o planificación del día.

Este rasgo suele aparecer en personas que valoran la eficiencia mental por sobre la apariencia.

Flexibilidad y menor necesidad de control

Desde el punto de vista psicológico, quienes no hacen la cama suelen mostrar una menor necesidad de control visual inmediato.

A diferencia de perfiles más perfeccionistas, no requieren que el entorno esté ordenado para sentirse tranquilos.

Las personas que nunca hacen la cama poseen esta cualidad rara y buscada, según la psicología (1)

Esto se asocia con flexibilidad emocional, tolerancia a la imperfección y una relación más relajada con las normas sociales impuestas.

No es desorden, sino una forma distinta de regular la ansiedad.

Un argumento adicional: la salud

Más allá de la psicología, la ciencia también aporta un dato relevante. Un estudio de la Universidad de Kingston señaló que hacer la cama inmediatamente después de levantarse puede favorecer la proliferación de ácaros del polvo, ya que atrapa la humedad y el calor corporal.

Dejar la cama sin tender durante algunas horas permite que las sábanas se ventilen, reduciendo un ambiente favorable para estos alérgenos. Es decir, además de lo psicológico, hay un beneficio físico concreto.

No hay una forma “correcta” de ser

La psicología es clara: hacer o no hacer la cama no define a una persona. Son simplemente dos estilos distintos de funcionamiento mental.

Mientras algunos encuentran calma en el orden inmediato, otros funcionan mejor con mayor libertad y menos rituales impuestos.

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