28 de febrero de 2026 - 11:15

Las personas que le hablan a sus mascotas con voz de bebé poseen estos 4 rasgos, según la psicología

Detrás de este gesto cotidiano de muchas personas con sus perros o gatos, existen procesos psicológicos complejos y respuestas biológicas medibles.

Diversos estudios señalan que esta forma de comunicación activa mecanismos emocionales y sociales profundos. La American Psychological Association (APA) ha difundido investigaciones que muestran que las interacciones afectivas con animales estimulan la liberación de oxitocina, hormona asociada al apego y al vínculo social. Esta respuesta biológica explica por qué muchas personas adoptan espontáneamente un tono similar al que se utiliza con los bebés.

Por otro lado, investigaciones publicadas en la revista Animal Cognition demostraron que los perros responden con mayor atención a voces agudas y emocionalmente marcadas.

La experta en cognición animal Nicolas Mathevon, de la Universidad Jean Monnet (Francia), comprobó que los cachorros reaccionan de forma más intensa ante este tipo de entonación, lo que refuerza el uso natural de ese registro en humanos.

Desde la psicología evolutiva, el fenómeno tiene lógica: el llamado “habla maternal” o motherese facilita el vínculo y la atención. Cuando se traslada al vínculo con animales, cumple una función similar de conexión emocional.

Qué significa cuando hablás con tu mascota usando siempre el mismo tono de voz (3)

Los 4 rasgos más frecuentes, según la psicología

Hablarle a una mascota con voz de bebé no es un simple gesto simpático. Suele asociarse a ciertos rasgos de personalidad:

1-Alta empatía emocional

Capacidad para conectar afectivamente y atribuir estados emocionales a otros seres.

2-Estilo de apego seguro

Tendencia a establecer vínculos cercanos sin temor excesivo al rechazo.

3-Expresividad afectiva

Facilidad para exteriorizar cariño sin inhibiciones sociales marcadas.

4-Sensibilidad social

Mayor atención a señales no verbales y conductas sutiles.

Estos rasgos no implican infantilización ni inmadurez. Al contrario, se vinculan con habilidades socioemocionales desarrolladas. Las personas empáticas tienden a adaptar su lenguaje según el interlocutor, incluso si ese interlocutor no habla.

La base biológica del fenómeno

La liberación de oxitocina durante la interacción humano-animal fortalece el circuito del apego. Estudios en neurociencia social muestran que mirar a un perro a los ojos puede generar un aumento hormonal similar al que se produce entre madre e hijo. Ese refuerzo positivo consolida el comportamiento afectivo, incluida la modulación de la voz.

Además, el cerebro humano está programado para responder a rasgos “infantiles” —ojos grandes, gestos suaves, sonidos agudos— mediante el llamado “esquema de ternura” descrito por Konrad Lorenz. Muchas mascotas activan automáticamente ese circuito.

Según la psicología, hablarle a tu mascota como si fuera una persona revela que pertenecés a este grupo (3)
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