La forma en que una persona maneja el estrés depende de múltiples factores: experiencias de vida, apoyo social, hábitos, personalidad y contexto. Sin embargo, investigaciones en psicología, neurociencia y epidemiología comenzaron a explorar si factores biológicos tempranos, como la estación en la que se nace, podrían estar asociados a una mayor resistencia al estrés en la adultez.
Los propios científicos aclaran que se trata de tendencias estadísticas, no de reglas individuales.
Aun así, los patrones observados resultan relevantes para comprender cómo el entorno temprano influye en el sistema nervioso.
Qué investigó la ciencia
Un estudio publicado en la revista Psychoneuroendocrinology analizó la relación entre la estación de nacimiento y la regulación del eje hipotálamo–hipófisis–adrenal (HHA), el principal sistema del cuerpo encargado de responder al estrés.
Los investigadores observaron que las personas nacidas en determinadas épocas del año tendían a mostrar respuestas hormonales más estables ante situaciones estresantes.
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Otros trabajos, como los realizados por la Universidad de Vanderbilt, indicaron que la estacionalidad del nacimiento puede influir en la regulación de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, claves para la gestión emocional y la tolerancia al estrés.
El rol de la luz solar y la gestación
Una de las hipótesis más aceptadas se vincula con la exposición a la luz solar durante el embarazo, especialmente en el último trimestre.
La luz influye en los niveles de vitamina D, que cumple un papel importante en el desarrollo del sistema nervioso y en la modulación del estrés.
Investigaciones publicadas en BMJ Open y análisis poblacionales del UK Biobank encontraron asociaciones entre la estación de nacimiento y la prevalencia de trastornos relacionados con el estrés, como la depresión o la ansiedad, aunque siempre con efectos modestos.
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Qué meses aparecen con mayor frecuencia
Muchos de estos estudios se realizaron en Europa y el hemisferio norte, donde la primavera ocurre entre marzo y mayo. Al trasladar los resultados a países como Argentina, es necesario invertir las estaciones.
En el hemisferio sur, los meses que aparecen asociados a mayor estabilidad emocional y mejor regulación del estrés son:
Septiembre, octubre y noviembre (primavera en Argentina)
Las personas nacidas en estos meses habrían atravesado etapas clave del desarrollo prenatal con mayor disponibilidad de luz natural, lo que podría favorecer una regulación más equilibrada del sistema de respuesta al estrés.
Otros meses y perfiles emocionales
Los estudios también describen tendencias generales en otros períodos:
Diciembre a febrero (verano): mayor intensidad emocional y reactividad, útil en contextos de alta energía, pero más demandante para el manejo del estrés.
Marzo a mayo (otoño): perfiles más reflexivos y cautos, con estrategias de afrontamiento cognitivas.
Junio a agosto (invierno): mayor reserva emocional y respuestas más contenidas frente a estímulos estresantes.