23 de febrero de 2026 - 10:54

Las pantallas táctiles pasaron de moda: el giro inesperado que sacude a la industria automotriz en 2026

El organismo de seguridad Euro NCAP penalizará a los vehículos que no recuperen mandos físicos, mientras marcas como Ferrari y Stellantis apuestan nuevamente por la utilidad y el diesel.

En un cambio de rumbo estructural para este 2026, las principales automotrices globales comenzaron a desmantelar la hegemonía de las pantallas táctiles. Presionados por los nuevos protocolos de seguridad y el agotamiento de los usuarios, fabricantes como Renault y Stellantis recuperan botones físicos y motores térmicos, priorizando la atención del conductor sobre la estética digital.

El requisito de Euro NCAP que devuelve los botones al tablero

La seguridad vial impuso un límite drástico a la digitalización extrema de los habitáculos. Euro NCAP, el organismo de referencia en seguridad automotriz, estableció un protocolo que vincula la obtención de las cinco estrellas, la máxima calificación, a la presencia de botones físicos para funciones críticas. El objetivo es erradicar el uso de comandos embebidos en pantallas de control que obligan al conductor a desviar la vista del camino.

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Este giro responde a una consecuencia práctica ineludible: la manipulación de interfaces táctiles durante la conducción incrementa el riesgo de accidentes. Marcas de lujo como Ferrari ya han tomado nota; su nuevo modelo eléctrico, el Luce, incorpora un volante con comandos táctiles pero diseñado sobre un panel de instrumentos de estética sobria y relojes redondos que facilitan la lectura rápida. La industria reconoce así que la innovación no debe comprometer la capacidad de respuesta de quien está al volante.

El regreso del diesel y la hibridación de plataformas eléctricas

Contrario a la tendencia que parecía irreversible hacia la electrificación total, el grupo Stellantis decidió ampliar su oferta de vehículos con motorización diesel para clientes particulares. Este movimiento se complementa con una reevaluación estratégica de las plataformas exclusivas para autos eléctricos. Hasta hace poco, era impensable que una estructura diseñada para baterías pudiera albergar un motor de combustión, pero la realidad del mercado ha forzado un cambio de paradigma.

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Renault y Geely están finalizando el desarrollo de un kit técnico que permite instalar un pequeño motor térmico bajo el capó de vehículos originalmente eléctricos para que funcione como extensor de autonomía. Este mecanismo responde a la flexibilización de los plazos de la Unión Europea para el año 2035 y a la necesidad de ofrecer soluciones de movilidad que no dependan exclusivamente de una infraestructura de carga que aún es insuficiente en muchas regiones.

Seguridad física sobre estética: el fin de las manijas retráctiles

Otra innovación que está siendo descartada por su peligrosidad es la manija de puerta retráctil. Aunque este elemento fue adoptado masivamente por su aporte aerodinámico y visual, diversos fabricantes, encabezados por marcas chinas, han comenzado a eliminarlas de sus nuevos diseños. La razón técnica es crítica: en caso de accidente y fallo eléctrico, estas manijas pueden bloquearse o dificultar la apertura externa, convirtiéndose en un riesgo fatal para los ocupantes que necesitan ser rescatados rápidamente.

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En este proceso de introspección, la industria también recupera conceptos como el monovolumen y las "kei cars" al estilo europeo: vehículos urbanos livianos, sin ayudas a la conducción invasivas ni equipamientos innecesarios que encarezcan el producto final.

Por qué la ergonomía táctil falla en el entorno de conducción

Según el especialista Jean-Michel Normand, se observa que la desaparición de los botones físicos no fue una mejora funcional, sino un acto de "panurgismo" o comportamiento de rebaño de los constructores. El mecanismo del error es claro: se reemplazó la memoria táctil del conductor por interfaces que requieren atención cognitiva y visual completa.

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Un botón físico permite ser accionado mediante el tacto sin necesidad de mirar el tablero; una pantalla táctil, por el contrario, carece de relieve y obliga a confirmar visualmente cada pulsación. Este retroceso técnico ha terminado por cansar a los consumidores y alertar a los organismos de seguridad. La industria automotriz atraviesa ahora una fase de "restauración", donde se celebra el freno a la tutela asfixiante de las pantallas y se busca recuperar superficies acristaladas más amplias y diseños interiores menos rígidos.

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