23 de febrero de 2026 - 07:35

Pensar con pantallas: lenguaje, sentidos y velocidad

A pesar de que vivimos en una era donde se premia la inmediatez, se plantea la necesidad de hacer una pausa para poder pensar y entender realmente lo que vemos.

En la vida cotidiana, la experiencia de comprender ocurre cada vez más entre pantallas. Leemos, conversamos, buscamos y decidimos en entornos atravesados por la inmediatez, la sobreabundancia informativa y nuevos lenguajes híbridos.

Lejos de un debate nostálgico, la pregunta central es pedagógica y cultural: ¿cómo se construye sentido cuando el tiempo social privilegia la rapidez? Recientemente, participé del conversatorio Pensar con pantallas, junto con el Dr. Luis Sujatovich, especialista en comunicación, educación y nuevas tecnologías. La propuesta fue pensar este escenario a partir de tres dimensiones entrelazadas: el lenguaje, los sentidos y la velocidad.

Para Sujatovich, autor del libro Habitar la red, el punto de partida del análisis no puede ser la tecnología como causa única, sino la experiencia del sujeto en un entorno mediado por dispositivos: “pensar qué nos sucede respecto al estímulo, la velocidad y cómo eso impacta en la subjetividad, en la construcción del pensamiento, fundamentalmente en el lenguaje”, señaló. La pantalla no reemplaza la actividad de comprender: reconfigura las condiciones en que esa actividad ocurre, modificando ritmos, expectativas y modos de atención.

Luis Sujatovich
Dr. Luis Sujatovich, autor del libro

Dr. Luis Sujatovich, autor del libro "Habitar la red".

En ese marco, Sujatovich señala que el lenguaje aparece como un territorio en transformación. La cultura digital amplía el repertorio semiótico y multiplica los formatos de expresión, pero al mismo tiempo introduce tensiones en los procesos de interpretación. Sin embargo, esa expansión convive con una dificultad creciente para sostener recorridos de lectura prolongados y elaborar sentidos complejos en medio del flujo informativo continuo.

La velocidad como norma cultural

La velocidad con la que vivimos ordena qué merece atención y cuánto tiempo se le concede a cada experiencia. En ese contexto, la lectura se vuelve un indicador sensible de época, subrayó Sujatovich, al advertir que comprender no es consumir información, sino procesarla, vincularla y dotarla de significado. Cuando la inmediatez se vuelve criterio dominante, ese trabajo interpretativo pierde espacio simbólico. El especialista situó estos cambios en un sistema de valores más amplio, donde el tiempo adquiere valor en función de su productividad. La cultura de la eficiencia redefine las prácticas legítimas y condiciona la relación con el conocimiento. No se trata de oponer pasado y presente, sino de reconocer que la construcción de sentido exige tiempos propios, cada vez más difíciles de sostener en una ecología de estímulos permanentes.

Educación y pantallas

Desde esta perspectiva, el desafío educativo no consiste en resistir las pantallas, sino en intervenir pedagógicamente en los modos de atención, lectura y producción de sentido que ellas promueven. Regular, equilibrar y abrir espacios de pausa. La enseñanza hoy debe privilegiar el fortalecimiento de criterios de selección y acompañar la formación de lectores capaces de navegar entre múltiples lenguajes sin perder profundidad interpretativa. Y para eso no hay que desaparecer las pantallas, hay que invitar a usarlas de manera responsable y crítica.

Pensar con pantallas no es una anomalía del presente, sino la forma contemporánea de producir sentido. La conversación con Luis Sujatovich deja una brújula clara: la tecnología no sustituye al sujeto, pero sí reorganiza sus tiempos, lenguajes y modos de atención. En una cultura que premia la inmediatez, comprender vuelve a ser una práctica que exige decisión y pausa. El desafío educativo, entonces, no es oponer lectura y pantalla, sino enseñar a habitar críticamente la velocidad, ampliar los repertorios expresivos sin resignar profundidad y sostener espacios donde el tiempo de pensar recupere su valor. Porque, aun entre pantallas, interpretar el mundo sigue siendo una tarea humana que necesita lenguaje, criterio y tiempo.

LAS MAS LEIDAS