Te rechazan la tarjeta en una cafetería. Estás frente al mostrador tratando de descubrir si falló el chip o si no tenés saldo suficiente y, antes de que puedas abrir la aplicación del banco, la persona que está detrás tuyo acerca su tarjeta al lector. No le da demasiada importancia. Simplemente dice: “No te preocupes“. Llegás al auto, te sentás y se te llenan los ojos de lágrimas. Este fenómeno es explicado por la psicología y no implica necesariamente ser demasiado sensible.
“¿Qué me pasa? Fueron unos pocos pesos.” No necesariamente te pasa nada. Lo que acaba de ocurrir puede estar relacionado con una respuesta emocional que investigadores de distintos países llevan años estudiando.
No siempre es hipersensibilidad: puede ser una reacción ante la conexión
Cuando alguien llora ante un gesto pequeño de amabilidad, es habitual pensar que está exagerando. “Estoy demasiado sensible.”
“¿Cómo voy a llorar por esto?” “La reacción no tiene sentido para lo que pasó.” Pero la hipersensibilidad y esta experiencia emocional no son exactamente lo mismo.
Para la psicología, las personas que practican la gratitud de manera habitual presentan mayor optimismo, mejor salud física y una mayor satisfacción con su vida.
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La hipersensibilidad suele referirse a una mayor reactividad ante estímulos negativos, como los ruidos fuertes, las críticas, los conflictos o determinadas situaciones de estrés. Lo que ocurre en estos casos es diferente: la reacción aparece frente a la calidez, el cuidado o una conexión humana inesperada.
Un desconocido te ayuda cuando no se lo pediste. Un amigo recuerda algo que le habías contado. Alguien se preocupa por vos en un momento en el que no esperabas que nadie lo hiciera. Los investigadores denominan a esta emoción kama muta, una expresión de origen sánscrito que puede traducirse aproximadamente como “movido por el amor”.
Qué es exactamente el kama muta
El kama muta no es exactamente lo mismo que el amor. El amor puede ser un estado afectivo relativamente estable: el vínculo que mantenés con una pareja, un familiar o un amigo.
El kama muta, en cambio, describe el momento repentino en que una sensación de conexión se intensifica.
Puede aparecer cuando alguien que no conocés tiene un gesto de cuidado inesperado o cuando una persona cercana demuestra afecto de una manera que no esperabas. Por eso puede provocar lágrimas, escalofríos, piel de gallina o una sensación repentina de calor en el pecho.
Un compañero de trabajo no soluciona tu problema. Solamente recuerda que estabas pasando un momento complicado y te pregunta cómo seguís. La acción puede ser pequeña. La sensación de conexión, enorme.
Cuando alguien te trata bien después de mucho tiempo
El kama muta puede aparecerle a cualquier persona. No hace falta estar sola ni atravesar un período difícil.
Alguien puede emocionarse durante el brindis de un casamiento, al reencontrarse con un amigo después de muchos años o cuando un familiar aparece inesperadamente. Sin embargo, la evidencia científica sugiere que la soledad puede intensificar este tipo de respuesta emocional.