Los jóvenes universitarios actuales muestran más preocupación por cometer errores, fracasar o ser juzgados que quienes estudiaban a fines de los años 80. La conclusión surge de una revisión de psicología publicada en 2026 en la revista científica Psychological Bulletin.
Los investigadores Thomas Curran, Andrew Hill y P. M. Pose analizaron 307 estudios con más de 82.000 estudiantes de Estados Unidos, Canadá y Reino Unido, evaluados entre 1989 y 2024.
El resultado permite comparar grupos de universitarios de distintas épocas, pero no demuestra que todas las personas criadas durante las décadas de 1970 y 1980 tengan la misma personalidad. La muestra tampoco representa automáticamente a jóvenes que no asistieron a la universidad.
La preocupación por los errores fue lo que más creció
El estudio evaluó distintas dimensiones del perfeccionismo. Una de ellas es la búsqueda de estándares elevados; otra, más problemática, incluye miedo al fracaso, dudas constantes y preocupación por la opinión de los demás.
Esta segunda dimensión mostró uno de los incrementos más marcados. El estudiante promedio de 2024 obtuvo un nivel de preocupación por equivocarse superior al de casi el 80% de sus pares evaluados a fines de los años 80.
También aumentaron:
- Las dudas sobre si una tarea fue realizada correctamente.
- La sensación de no alcanzar las expectativas.
- El miedo a recibir una evaluación negativa.
- La necesidad de evitar errores.
- Los estándares personales extremadamente altos.
Esto no significa que buscar un buen resultado sea perjudicial. El problema aparece cuando cualquier equivocación se interpreta como una señal de incapacidad o de pérdida de valor personal.
Por qué los investigadores no responsabilizan solo al celular
El crecimiento comenzó antes de la expansión masiva de los teléfonos inteligentes. Curran señaló que la aceleración ya era visible alrededor del año 2000, lo que complica la explicación según la cual las redes sociales habrían creado por sí solas el fenómeno.
Las plataformas digitales pueden intensificar las comparaciones, pero el estudio encontró asociaciones más fuertes con factores económicos y sociales, entre ellos:
- Mayor competencia educativa y laboral.
- Endeudamiento estudiantil.
- Desigualdad económica.
- Dificultades para acceder a vivienda.
- Sensación de que un error tiene consecuencias más costosas.
“El costo de un solo error ha crecido”, explicó Curran al resumir el clima en el que estudian las nuevas generaciones.
Menos margen para probar y equivocarse
Cuando el objetivo principal es evitar el error, una persona puede postergar decisiones, revisar una tarea indefinidamente o abandonar antes de exponerse a un resultado imperfecto.
El perfeccionismo también está asociado con ansiedad, depresión, agotamiento y autocrítica, aunque una asociación estadística no significa que produzca inevitablemente esos problemas en cada persona.