Hay postres que tienen ese algo especial y que no necesitan demasiada decoración ni una lista infinita de ingredientes para conquistar. Así es la tarta de ciruelas, que es de esas recetas que combina lo mejor de una masa esponjosa con la acidez justa de una fruta que muchas veces subestimamos.
La ciruela tiene esa dualidad, ya que fresca es ácida y jugosa, cocida se vuelve dulce, suave y casi caramelizada. En una tarta como esta, se luce completamente. Además, es una excelente forma de aprovechar esas frutas que están maduras y ya nadie quiere en la frutera. Acá, se transforman en protagonistas absolutas.
Lo mejor de todo es que esta receta es fácil, rápida y no necesitás más que un bowl, batidor de mano y un molde común. Con helado de sambayón o vainilla al lado, se convierte en un postre de esos que todos quieren repetir. Ideal para una merienda, un cierre de cena o simplemente para darte el gusto de hornear algo rico en casa.
Paso a paso para hacer el postre de ciruelas
- Antes de arrancar con la mezcla, poné el horno a 180°C. Siempre es mejor que esté caliente cuando vayas a meter la tarta.
- En un bowl, colocá la manteca blanda junto con el azúcar y la esencia de vainilla. Con batidor de mano o eléctrico, batí hasta lograr una mezcla cremosa y clara.
- Agregá los huevos de a uno, batiendo bien después de cada incorporación para que la mezcla quede bien aireada.
- Intercalá la harina (mejor si la tamizás) con el polvo de hornear y la leche. Es decir: un poco de harina, un poco de leche, y así hasta integrar todo. Esto ayuda a que la masa quede pareja y sin grumos.
- Elegí un molde desmontable o uno común de unos 22 a 24 cm. Podés enmantecarlo y enharinarlo, o colocar papel manteca en la base para desmoldar más fácil.
- Colocá la masa en el molde y alisá un poco la superficie. Encima, disponé las ciruelas con la parte de la piel hacia abajo, presionando levemente. No hace falta hundirlas mucho, ya se acomodan solas al hornearse.
- Espolvoreá la cucharada de azúcar por encima de las ciruelas. Este paso ayuda a que se caramelicen un poquito en el horno y quede una capita crocante riquísima.
- Llevá al horno precalentado y cociná entre 25 y 30 minutos, o hasta que al pinchar el centro con un palillo, salga limpio (como diría Aníbal, ¡que no esté cruda, por favor!).
- Una vez fuera del horno, dejá enfriar unos minutos antes de desmoldar. Aunque la tentación sea mucha, esperá un ratito para cortarla así no se desarma.
Cómo servir la tarta de ciruelas
Esta tarta es rica sola, pero con una bocha de helado de vainilla o sambayón al lado se convierte en una gloria total. También podés acompañarla con un toque de crema batida o simplemente con un buen café con leche.