21 de junio de 2025 - 09:36

La colorología y la psicología lo explicaron: el color del plato en el que comes ¿influye en tu alimentación?

El color de tu vajilla puede influir directamente en cómo tu cerebro percibe los alimentos y en la cantidad que consumimos.

Puede parecer un detalle insignificante, pero el color de nuestros platos puede tener un impacto más grande de lo que pensamos en nuestros hábitos alimenticios. Desde hace años, psicólogos y especialistas han observado cómo ciertos tonos y colores pueden llegar a modificar nuestra percepción del alimento.

La explicación es que el contraste entre los alimentos y el color del plato puede llegar a alterar nuestra percepción de la cantidad de comida que tenemos frente a nuestros ojos.

Color
El color de nuestra vajilla puede alterar el apetito.

El color de nuestra vajilla puede alterar el apetito.

Puede ser que la porción parezca más pequeña o más grande y así modificar cuánto nos servimos. Al fin y al cabo, comer no solo se trata de satisfacer una necesidad física, también tiene un alto componente emocional, social y visual.

Colores
El color de nuestra vajilla puede alterar el apetito.

El color de nuestra vajilla puede alterar el apetito.

El color del plato puede alterar nuestra alimentación

De acuerdo a diferentes teorías, los platos blancos podrían intensificar nuestro apetito, sobre todo si la comida también tiene colores claros, lo que puede llevarnos a servirnos porciones más grandes o repetir el plato sin tener necesidad de ello.

Por otro lado, los platos rojos, amarillos e incluso los anaranjados pueden tener un efecto totalmente contrario, ya que este color suele asociarse con señales de advertencia o peligro. Así, muchas personas pueden comer más despacio o se sienten saciadas más pronto al usarlo en la vajilla.

Color
El color de nuestra vajilla puede alterar el apetito.

El color de nuestra vajilla puede alterar el apetito.

Otros colores como el azul pueden tener un efecto supresor en nuestro apetito, ya que es una tonalidad poco habitual en los alimentos y no estimula tanto el hambre.

Lo ideal no es cambiar toda tu vajilla, sino probar distintas combinaciones entre los alimentos y los colores de tus platos para que así puedas regular tus porciones si estás buscando llevar una alimentación más controlada.

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