En muchas cocinas hay un hábito que pasa desapercibido: después de hervir huevos, el agua suele terminar directamente por la pileta. Sin embargo, algunos expertos en jardinería y especialistas en cultivo sostenible aseguran que ese líquido puede tener un segundo uso en las plantas antes de desecharlo.
El motivo es sencillo. Durante la cocción, parte de los minerales presentes en la cáscara pasan al agua. Si además se aprovechan las propias cáscaras, es posible sumar calcio y otros nutrientes al suelo de forma gradual, sin recurrir a fertilizantes químicos.
Ningún fertilizante casero puede reemplazar por sí solo los cuidados básicos que requiere un jardín saludable.
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Por qué el agua de cocción de los huevos puede beneficiar a las plantas
Cuando los huevos se hierven únicamente en agua, sin sal ni otros condimentos, una pequeña cantidad de minerales de la cáscara queda disuelta en el líquido. Entre ellos se encuentran calcio, magnesio y potasio, nutrientes que participan en distintos procesos del desarrollo vegetal.
El calcio es uno de los elementos más importantes para las plantas. Contribuye a fortalecer los tejidos, favorece el crecimiento y ayuda a mantener una estructura más resistente. En algunos casos, una deficiencia de este nutriente puede reflejarse en hojas con alteraciones o problemas durante el desarrollo.
Por eso, algunos especialistas de la Real Sociedad de Horticultura recomiendan dejar enfriar el agua de cocción y utilizarla para regar las plantas una vez al mes. De todos modos, este recurso debe entenderse como un complemento y no como un reemplazo de una fertilización equilibrada o de un sustrato de buena calidad.
También es importante recordar que el agua nunca debe contener sal, ya que este ingrediente puede resultar perjudicial para muchas especies vegetales.
Para obtener buenos resultados es importante acompañar esta práctica con un riego adecuado.
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Las cáscaras de huevo también pueden aprovecharse
Además del agua de cocción, las cáscaras representan otro recurso muy utilizado en jardinería. Están compuestas principalmente por carbonato de calcio y contienen pequeñas cantidades de fósforo, magnesio y potasio.
- Una forma de utilizarlas consiste en lavarlas, dejarlas secar completamente y triturarlas hasta obtener un polvo fino.
- Después, podés mezclar ese material con la tierra o distribuirlo alrededor del tallo para que los nutrientes se liberen de manera lenta.
- Otra opción es dejar fragmentos de mayor tamaño. Aunque tardan más tiempo en descomponerse, continúan aportando calcio al suelo durante varios meses.
- También existe un método rápido: hervir únicamente las cáscaras durante unos minutos y utilizar, una vez frío, el agua resultante para el riego. Este procedimiento puede servir como un complemento dentro del cuidado habitual de las plantas.
El agua donde se hirvieron huevos y las cáscaras trituradas pueden convertirse en un complemento natural para el cuidado de las plantas gracias a su contenido de minerales, especialmente calcio.