Imaginá que de repente entra una nube de mosquitos a tu casa. Para eliminarlos, agarrás un insecticida, rociás el ambiente y, después de un rato, los insectos desaparecen. El producto cumplió su función. Algo parecido ocurre con la inflamación en el cuerpo. Cuando aparece una infección, una lesión o una sustancia potencialmente dañina.
Cuando la inflamación deja de ser beneficiosa
La inflamación es, en principio, un mecanismo de defensa. Su objetivo es ayudar al organismo a eliminar microorganismos potencialmente dañinos, responder ante una lesión y reparar los tejidos afectados. Durante este proceso intervienen numerosas células y moléculas del sistema inmunitario.
El problema aparece cuando la amenaza desaparece, pero la respuesta inflamatoria continúa. En condiciones normales, una vez controlado el problema, el organismo debería reducir progresivamente esa respuesta. Sin embargo, en determinadas circunstancias, el sistema inmunitario puede permanecer activado durante períodos prolongados.
Detectar el problema a tiempo evita que se vuelva crónico y afecte seriamente el cuerpo.
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Qué ocurre cuando el cuerpo permanece en estado de alerta
Una inflamación crónica puede mantenerse durante meses o incluso años, en algunos casos con una intensidad relativamente baja.
A diferencia de una inflamación aguda, que suele presentar señales evidentes y está vinculada a un acontecimiento concreto, la inflamación crónica de bajo grado puede resultar mucho más difícil de identificar.
Su importancia radica en que una activación inmunitaria prolongada puede alterar el funcionamiento normal de distintos tejidos y sistemas del organismo.
Poco a poco se está abriendo una nueva línea de investigación en el tratamiento de estas patologías.
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Por qué puede aparecer la inflamación crónica
Existen diferentes situaciones capaces de mantener activa una respuesta inflamatoria.
Una de ellas ocurre cuando una infección o una lesión no se resuelve correctamente y el organismo continúa intentando responder al problema. Otra posibilidad está relacionada con las enfermedades autoinmunes. En estos casos, el sistema inmunitario pierde la capacidad de distinguir correctamente determinados tejidos propios y puede atacarlos por error.
Cuáles son los principales síntomas de una inflamación
Según los parámetros médicos clásicos mencionados por López Hoyos, existen cuatro signos asociados tradicionalmente a la inflamación:
- Dolor.
- Hinchazón o aumento de volumen.
- Enrojecimiento.
- Pérdida de función.
Un corte en una mano permite entenderlo fácilmente. La zona puede doler, hincharse, ponerse roja y, si la lesión es importante, dificultar el movimiento. Sin embargo, identificar una inflamación crónica de bajo grado es mucho más complejo.
La vitamina D podría desempeñar un rol activo en la regulación de la respuesta inmune, en este tipo de enfermedades.
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Cómo reducir los factores que pueden favorecerla
No existe una única estrategia para prevenir todos los tipos de inflamación crónica, porque sus causas son diversas. Sin embargo, algunos hábitos pueden contribuir a mantener una respuesta inmunitaria saludable.
Entre ellos se encuentran dormir adecuadamente, mantener una alimentación equilibrada, reducir el estrés y realizar actividad física de manera regular. La clave no está en eliminar la inflamación: es una herramienta fundamental del organismo.