Los huevos son uno de los alimentos más habituales de la cocina, pero al guardarlos en la heladera aparece una duda que pocas veces se plantea: ¿la parte más puntiaguda debe quedar hacia arriba o hacia abajo? Aunque ambas posiciones parecen iguales, la propia estructura interna del huevo permite entender por qué una de ellas resulta más conveniente.
La explicación está escondida debajo de la cáscara. En el extremo más ancho existe una cámara de aire, un pequeño espacio que se forma entre las membranas internas después de la puesta y que aumenta progresivamente a medida que el huevo envejece. Esa característica es importante para entender la posición recomendada.
¿La punta del huevo va hacia arriba o hacia abajo?
La recomendación es colocar los huevos con el extremo puntiagudo hacia abajo y la parte más ancha hacia arriba. De esta manera, la cámara de aire permanece en la zona superior, donde naturalmente se encuentra.
La Comisión Internacional del Huevo explica que almacenar los huevos con el extremo puntiagudo hacia abajo ayuda a mantener la yema más centrada y contribuye a conservar su calidad. También recomienda mantenerlos en su envase original y evitar cambios importantes de temperatura.
No significa que un huevo colocado accidentalmente al revés se eche a perder inmediatamente. La posición es apenas una de varias condiciones que intervienen en su almacenamiento y no reemplaza aspectos más importantes como la temperatura y la manipulación.
El lugar de la heladera también importa
Otro hábito frecuente es trasladar los huevos al soporte incorporado en la puerta de algunas heladeras. Sin embargo, esa zona experimenta cambios de temperatura cada vez que se abre el electrodoméstico.
Por eso, cuando los huevos se comercializan refrigerados, resulta preferible conservarlos dentro de su envase original y en una zona interior estable de la heladera. El USDA recomienda mantenerlos en su cartón y ubicarlos en la parte principal del refrigerador, en lugar de almacenarlos en la puerta.
El envase también cumple otra función: protege las cáscaras de golpes y reduce su exposición directa a otros productos. Además, permite conservar información importante como la fecha indicada por el fabricante.
En Argentina, SENASA señala que los huevos frescos deben mantenerse en lugares limpios, frescos y secos, y recomienda conservarlos refrigerados una vez en el hogar, evitando cambios bruscos de temperatura. La higiene también es fundamental: los huevos con cáscaras rotas presentan un riesgo mayor y no deberían utilizarse como si estuvieran intactos.
Por lo tanto, entre las dos posiciones del título hay una respuesta: punta hacia abajo y extremo ancho hacia arriba. Pero para una buena conservación, todavía resulta más importante mantener una temperatura estable, proteger la cáscara y evitar sacar y volver a introducir repetidamente los huevos de la heladera.