En la Argentina, hablar de la mesa de Navidad es hablar de tradiciones. Y si hay un plato que aparece año tras año, ese es el vitel toné. Frío, sabroso, rendidor y con ese equilibrio justo entre carne tierna y salsa cremosa, se ganó su lugar como uno de los grandes protagonistas de las Fiestas.
No importa si la noche es calurosa o si el menú es abundante, siempre hay espacio para una buena porción de vitel toné. Aunque su origen es italiano, este plato encontró en la cocina argentina una versión propia, más simple y adaptada a lo que tenemos a mano.
Lejos de ser una receta complicada, el vitel toné puede hacerse en casa sin técnicas difíciles ni ingredientes raros. De hecho, gran parte de su encanto está en la sencillez y en prepararlo con tiempo, algo que en Navidad se agradece, porque permite adelantar trabajo y disfrutar más del encuentro.
La clave está en elegir un buen corte, cocinarlo con paciencia y lograr una salsa suave, bien emulsionada, con sabor equilibrado, donde el atún no tape al resto de los ingredientes. Este vitel toné fácil es ideal tanto para quienes lo hacen todos los años como para los que se animan por primera vez.