3 de febrero de 2026 - 15:42

Fresca, sin horno y con ingredientes simples: cómo hacer una deliciosa "torta amor" reversionada

Con ingredientes que tenés en casa o que se consiguen fácilmente, podrás hacer una torta que funciona siempre y que se realiza en pocos pasos.

Hay recetas que tienen historia, recuerdo, emoción y la torta amor es una de ellas. Ideal para reuniones familiares, con amigos, cumpleaños y mesas dulces porque es fácil y rendidora. Esta versión reversionada llega para actualizar un clásico sin perder su espíritu.

La torta se prepara sin horno, es fresca, liviana y perfecta para los días de calor, cuando prender el horno no es opción y la heladera se vuelve nuestra mejor aliada. Lo mejor es que combina sabores que amamos: dulce de leche, queso crema y frutas frescas. Una mezcla que funciona siempre y que, además, se arma en pocos pasos.

Es ideal para llevar a una comida familiar o simplemente para tener lista en la heladera y darse un gusto. No necesitás técnicas complicadas ni ingredientes difíciles de conseguir. Todo se consigue en el súper o en el almacén del barrio.

La textura es suave, cremosa y bien equilibrada. Y si sos de los que prefieren una torta más firme, hay un truco sencillo: sumar un poco de gelatina sin sabor a la parte cremosa para que quede bien armada al cortar. De las dos maneras queda riquísima, así que podés elegir según tu gusto.

torta amor reversionada 1

Ingredientes para la torta

  • 1 pote de dulce de leche clásico (aprox. 400 g)

  • 1 paquete de galletitas de agua o tostadas

  • 1 pote de queso crema (aprox. 300 g)

  • 250 g de frutillas frescas

  • 100 g de frambuesas

  • 100 cc de leche condensada

  • Opcional: 1 sobre de gelatina sin sabor (7 g)

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El paso a paso para hacer la mejor reversión de la torta amor

  1. Colocá las galletitas de agua o tostadas en una bolsa y triturá con un palo de amasar o procesalas hasta que queden bien molidas.

  2. En un bol, mezclá las galletitas trituradas con el dulce de leche hasta obtener una pasta húmeda y maleable.

  3. Forrá la base de un molde desmontable de 18 cm de diámetro con papel manteca y colocá la mitad de la mezcla de galletitas, presionando bien para formar una base pareja.

  4. En otro recipiente, mezclá el queso crema con la leche condensada hasta lograr una crema suave.

  5. Lavá y cortá las frutillas en cubitos y agregalas a la mezcla junto con las frambuesas. Integrá con cuidado.

  6. Si querés una consistencia más firme, disolvé la gelatina sin sabor en un poco de agua caliente, dejá que entibie y sumala a la crema, mezclando bien.

  7. Volcá esta preparación sobre la base de galletitas y distribuí de manera uniforme.

  8. Cubrí con el resto de la mezcla de galletitas y dulce de leche, presionando suavemente.

  9. Llevá la torta a la heladera por un mínimo de dos horas, hasta que esté bien fría y firme.

  10. Antes de servir, decorá a gusto con frutos rojos, copos de crema batida o lo que más te guste.

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