9 de julio de 2026 - 14:30

El sencillo truco para elegir un melón perfectamente dulce en el supermercado, sin siquiera olerlo

Presionar el extremo donde estuvo la flor y observar la mancha de apoyo son las claves de los expertos para evitar llevarse a casa una fruta insípida y dura.

Comprar un melón en su punto justo parece una lotería, pero los especialistas del mercado aseguran que el truco está en el tacto y la vista. Olvidate de oler la cáscara; lo que realmente define el sabor es la firmeza de su base y el color que adquirió durante su crecimiento en la tierra.

El primer gesto técnico consiste en sostener la pieza con ambas manos. Un melón maduro debe sentirse más pesado de lo que aparenta a simple vista. Ese excedente de peso es el indicador de que la pulpa conserva una elevada cantidad de agua y será verdaderamente jugosa al cortarla.

La técnica de la presión y el secreto de la mancha

El truco definitivo sucede en el extremo opuesto al tallo, el sitio donde estuvo la flor. Al presionar suavemente con el dedo, la superficie debe ceder apenas un poco. Si permanece completamente duro, la fruta todavía está verde; si se hunde con facilidad, ya empezó a pasarse. Esta elasticidad ocurre porque, al madurar, los tejidos internos del fruto se ablandan de forma natural y concentran los azúcares en esa zona, que es precisamente la parte más dulce de cada tajada.

La estética exterior también habla. Un melón de "piel de sapo" ideal deja atrás el verde intenso y brillante para mostrar tonos ligeramente amarillentos o dorados. Además, las estrías o la "escritura" de la cáscara deben estar bien marcadas y presentar ese mismo tono amarillento. Estos relieves son cicatrices naturales del crecimiento que demuestran que el fruto alcanzó su desarrollo máximo.

Detalles que facilitan tu elección

No hay que ignorar la mancha de apoyo, ese sector donde el melón descansó sobre el suelo durante el cultivo. Si ese círculo presenta un color amarillo cremoso o anaranjado, significa que la fruta maduró correctamente bajo el sol. Una mancha blanca o verdosa delata una recolección prematura, lo que garantiza que el melón esté "pepino", un término usado para piezas sin dulzor.

Es un error común buscar melones "hembra" o "macho", una distinción que carece de base científica según los productores. Tampoco hace falta golpearlo con fuerza; a diferencia de la sandía, el melón debe sonar compacto y sentirse lleno. Basta con acariciar la superficie: si se siente ligeramente aterciopelada y parece "pegarse" a la palma de la mano, la pieza está lista para ser disfrutada.

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