17 de febrero de 2026 - 09:40

El pueblo que queda a 82 km de Buenos Aires y tiene un restaurante escondido al que todos quieren volver

Ideal para una escapada de turismo en febrero, este destino combina historia, tranquilidad y un restaurante oculto que sorprende a quienes aman los viajes.

A poco más de una hora de la Ciudad de Buenos Aires, este pequeño pueblo se consolida como uno de los destinos de turismo más buscados para escapadas cortas. Ideal para viajes de fin de semana en febrero, combina historia, tranquilidad y un restaurante escondido que transforma la visita en una experiencia inolvidable.

Elegido cada vez más para viajes cortos y escapadas de fin de semana, Capilla del Señor conserva un ritmo calmo, calles arboladas y una identidad que invita a bajar un cambio. En febrero, cuando el calor aprieta en la ciudad, este pueblo ofrece una alternativa perfecta: aire de campo, arquitectura colonial y buena comida.

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Capilla del Señor fue el primer pueblo bonaerense declarado Bien de Interés Histórico Nacional. Su casco urbano, con casas bajas y antiguas pulperías, invita a recorrerlo a pie. Plazas tranquilas, almacenes de época y una estación de tren que aún conserva su esencia refuerzan el atractivo del lugar como destino de turismo cultural.

Pero más allá de su valor histórico, hay un motivo puntual por el que muchos visitantes deciden volver.

El restaurante escondido que sorprende a todos

Entre calles tranquilas y sin grandes carteles aparece La Fusta Restaurante, un restaurante que funciona en una antigua casona y que muchos definen como “un secreto bien guardado”. No está sobre una avenida principal y eso forma parte de su encanto.

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El lugar ofrece cocina casera con impronta gourmet, carnes a la parrilla, pastas artesanales y postres tradicionales. La atención personalizada y el ambiente cálido hacen que la experiencia sea memorable, al punto de que quienes lo descubren suelen recomendarlo como motivo central del viaje.

Por qué es ideal para una escapada en febrero

El combo es difícil de superar: cercanía, tranquilidad, buena gastronomía y un entorno que invita a quedarse más tiempo del planeado. Para quienes buscan turismo sin multitudes y viajes simples, Capilla del Señor se consolida como uno de esos destinos que sorprenden sin necesidad de ir lejos.

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Un pueblo cercano, un restaurante escondido y la certeza de que vas a querer volver.

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