Tres sitios con restos de bosques petrificados de aproximadamente 50 millones de años fueron identificados en un establecimiento rural cercano a Pilcaniyeu, en la provincia de Río Negro. El descubrimiento incluye más de trece ejemplares fósiles y abre una nueva ventana hacia una Patagonia muy distinta de la actual.
Los especialistas identificaron troncos correspondientes a coníferas y angiospermas, el grupo vegetal que reúne a las plantas con flores. Esa combinación no había sido documentada previamente en esa zona de Río Negro y podría aportar información sobre la distribución de la flora durante el Eoceno.
La antigüedad todavía es estimada. Los restos fueron asignados preliminarmente al Eoceno, un período comprendido entre hace 56 y 34 millones de años, pero las muestras continúan bajo estudio para precisar su clasificación, conservación y contexto geológico.
El hallazgo comenzó con el aviso del dueño de un campo
La investigación no surgió de una expedición que buscaba específicamente esos árboles. El propietario de un establecimiento rural observó posibles restos fósiles dispersos en el terreno y notificó a las autoridades provinciales.
A partir de ese aviso, la Dirección de Patrimonio y Museos autorizó una prospección para comprobar la naturaleza de los materiales. Participaron especialistas de la Asociación Paleontológica de Bariloche, personal educativo, organismos provinciales y la Patrulla Ambiental del Escuadrón 34 de Gendarmería Nacional.
Durante la inspección se delimitaron tres sitios paleontológicos diferentes. Por eso, la expresión “tres bosques” no describe tres masas de árboles completas y todavía en pie, sino tres áreas donde quedaron preservados restos de antiguos ecosistemas boscosos.
Cómo una zona de estepa pudo conservar árboles
El paisaje actual alrededor de Pilcaniyeu está dominado por ambientes áridos y semiáridos, con vegetación baja y grandes superficies abiertas. Los troncos muestran que, decenas de millones de años atrás, la región reunió condiciones capaces de sostener árboles y una flora más diversa.
Para que la madera se petrifique, debe quedar enterrada antes de descomponerse por completo. Con el tiempo, el agua subterránea cargada de minerales puede llenar sus poros o reemplazar parte del material orgánico, conservando la forma del tronco e incluso detalles de su estructura celular.
Ese proceso no ocurre de un día para otro. Necesita una combinación particular de enterramiento, escasez de oxígeno, circulación de agua y disponibilidad de minerales, seguida por millones de años de transformaciones geológicas.
Qué puede revelar la combinación de especies
La presencia conjunta de coníferas y plantas con flores puede ayudar a reconstruir la composición de los antiguos bosques, su relación con el clima y los cambios ambientales que atravesó el norte de la Patagonia.
Sin embargo, todavía no se confirmaron públicamente las especies exactas de todos los ejemplares. Los próximos análisis deberán estudiar la anatomía de la madera, los sedimentos que rodeaban los fósiles y su posición dentro de las capas geológicas.
Pablo Chafrat, director de Patrimonio y Museos de Río Negro, afirmó que el hallazgo representa “una importante oportunidad para ampliar el conocimiento sobre la historia natural de Río Negro”. También destacó el papel de los vecinos que informan sobre posibles restos en lugar de moverlos o llevárselos.
Las muestras fueron trasladadas a Bariloche
Los equipos registraron la ubicación de los ejemplares, realizaron fotografías y extrajeron muestras mediante protocolos destinados a evitar daños. El material fue trasladado al Museo Paleontológico de Bariloche, donde permanece protegido para su análisis.
La legislación provincial protege este tipo de bienes. Un fósil encontrado dentro de una propiedad privada no puede ser retirado, vendido o trasladado libremente: debe notificarse a la autoridad para preservar su contexto científico y patrimonial. La intervención se realizó bajo la Ley Provincial 3041.