18 de septiembre de 2026 - 14:30

Cuánto de lo que hacemos todos los días ocurre por hábito aunque sintamos que lo decidimos en el momento

Un estudio de psicología midió los hábitos cotidianos y encontró que el 65% de las acciones comenzaba de forma habitual y el 88% tenía algún grado de automatismo.

La diferencia entre esos dos números es justamente lo más interesante del trabajo: empezar algo por hábito y realizarlo de manera habitual no significan exactamente lo mismo.

El 65% de las acciones comenzaba por hábito

Para acercarse a la vida real, los investigadores no les pidieron a los participantes que reconstruyeran toda su jornada al final del día.

Durante siete días recibieron seis avisos diarios en el teléfono. En cada ocasión debían indicar qué estaban haciendo en ese momento y evaluar hasta qué punto esa conducta había comenzado por hábito, se estaba realizando habitualmente y coincidía con sus intenciones.

Así apareció el primer número: el 65% de las conductas observadas había sido iniciado habitualmente.

Pensá, por ejemplo, en llegar a casa y dejar automáticamente las llaves en el mismo recipiente. Una señal conocida —entrar por la puerta— puede poner en marcha una acción sin que antes necesitemos analizar dónde queremos dejarlas.

Pero el estudio midió además qué ocurría una vez iniciada la conducta.

El 88% de las acciones fue ejecutado de manera habitual. Esto describe situaciones en las que una actividad conocida puede desarrollarse de forma relativamente automática una vez que ya comenzó.

Hacer algo por hábito no significa hacerlo contra nuestra voluntad

Los investigadores encontraron un tercer número que evita interpretar los resultados simplemente como que vivimos sin decidir nada.

El 76% de las conductas también estaba alineado con las intenciones de los participantes. Es decir, hábito e intención podían aparecer al mismo tiempo.

Una persona puede querer conscientemente cepillarse los dientes todas las noches y, al mismo tiempo, haber repetido esa conducta tantas veces en un contexto estable que empezar a hacerlo requiera muy poca deliberación.

El ejercicio mostró una particularidad: era más frecuente que otras actividades que comenzara habitualmente, pero menos probable que su ejecución fuera habitual. Tener incorporado el momento de empezar a entrenar, por ejemplo, no significa que completar el ejercicio ocurra automáticamente.

El estudio tampoco permite afirmar que exactamente el 65% de todas las acciones de cualquier persona sean automáticas: fueron 105 adultos, las conductas fueron autoinformadas y el seguimiento duró una semana.

Aun así, el trabajo de psicología muestra hasta qué punto los hábitos atraviesan actividades comunes, desde mirar el celular hasta movernos por lugares conocidos. Y aporta un matiz importante: el automatismo no necesariamente reemplaza nuestras intenciones; muchas veces puede ayudarnos a llevarlas a la práctica.

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