Hay momentos en los que ordenar la casa, salir, entrenar o resolver pendientes parece sencillo. Horas después, la misma actividad puede generar pocas ganas. Un nuevo estudio de psicología muestra que la motivación fluctúa durante el día y, además, no sigue exactamente el mismo patrón en cada persona. Los investigadores identificaron cuatro perfiles diferentes.
El trabajo, publicado en iScience, siguió la motivación cotidiana fuera del laboratorio. Primero participaron 538 adultos de entre 18 y 77 años; luego, 410 completaron evaluaciones repetidas aproximadamente entre las 8 y las 23.
Las ganas de descansar y hacer cosas no cambian igual durante el día
En distintos momentos, los participantes indicaban cuánto querían realizar actividades cotidianas y qué habían hecho recientemente.
Los investigadores diferenciaron especialmente dos grupos de deseos: los orientados a la actividad, como hacer ejercicio o socializar, y los relacionados con la recuperación, como descansar o estar solos.
El resultado rompe con la idea de que simplemente tenemos una determinada “cantidad” de motivación.
En términos generales, las ganas de descansar y estar solos fueron mayores que las de hacer ejercicio o socializar. Pero esa diferencia no permaneció estable: fue mayor durante la mañana y hacia el final de la noche, mientras que se redujo alrededor del mediodía.
Además, el análisis identificó cuatro perfiles motivacionales, con diferencias en rasgos relacionados con la motivación apetitiva, características depresivas y comportamiento dirigido hacia objetivos. Los patrones diarios no fueron idénticos entre esos grupos.
Eso significa que no aparece una hora universal en la que todas las personas estén especialmente predispuestas a “hacer cosas”.
Tener ganas también predijo lo que las personas hacían después
El estudio encontró otro dato interesante: la motivación registrada en un determinado momento predecía el comportamiento posterior.
Sin embargo, la fuerza de esa relación también cambiaba según el horario y el perfil de cada participante.
Esto permite entender mejor una experiencia cotidiana. Que a alguien le resulte fácil salir a caminar al mediodía y muy difícil hacerlo por la noche no implica necesariamente que haya perdido disciplina en cuestión de horas. Su estado motivacional puede estar cambiando.
Tampoco significa que debamos obedecer cada fluctuación de las ganas. El estudio describe patrones de motivación y comportamiento; no demuestra que exista una hora perfecta para trabajar, estudiar o entrenar, ni que una tarea difícil deba posponerse hasta “sentirse motivado”.
La conclusión desde la psicología es más interesante: la motivación no parece una característica completamente estable durante el día ni funciona igual en cada persona. Las ganas de actuar y las ganas de parar pueden subir y bajar siguiendo ritmos diferentes, y parte de esa variación termina reflejándose en lo que realmente hacemos.