En los últimos años, numerosos productos comenzaron a destacar su contenido alto en proteína. Yogures, panes, cereales, pastas, bebidas y hasta aguas enriquecidas se presentan como opciones "altas en proteína", impulsando la idea de que consumir más proteína en el día siempre es mejor.
Aunque es una fuente clave de proteína, el exceso de carne roja o proteína animal puede ser perjudicial para los riñones.
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Sin embargo, la evidencia científica indica que no existe una cantidad universal ideal para todas las personas.
Las necesidades cambian según la edad, el estilo de vida, el nivel de actividad física y determinadas condiciones médicas, especialmente aquellas relacionadas con la función renal.
Qué funciones cumple la proteína en el organismo
La proteína desempeña múltiples funciones esenciales para la salud.
Entre las principales se encuentran:
- Contribuir al crecimiento y mantenimiento de la masa muscular.
- Favorecer la reparación de tejidos.
- Participar en la producción de enzimas y hormonas.
- Aumentar la sensación de saciedad después de las comidas.
- Ayudar a conservar el músculo durante la pérdida de peso.
Precisamente por estas funciones se convirtió en uno de los nutrientes más promocionados por la industria alimentaria.
Cuánta proteína necesita un adulto sano
Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la recomendación general para adultos sanos es consumir 0,83 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal al día.
Por ejemplo:
- Una persona de 60 kilos necesita aproximadamente 50 gramos diarios.
- Una persona de 70 kilos requiere cerca de 58 gramos diarios.
- Una persona de 80 kilos necesita alrededor de 66 gramos diarios.
Estas cantidades buscan cubrir las necesidades básicas del organismo y prevenir deficiencias nutricionales.
En la mayoría de los casos, una alimentación equilibrada permite alcanzar estos valores sin necesidad de suplementos.
La alimentación equilibrada depende de proteínas, vitaminas, minerales, grasas saludables y fibra.
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Los adultos mayores necesitan más proteína
Con el envejecimiento disminuye de forma natural la masa muscular, un proceso conocido como sarcopenia.
Por ese motivo, distintas sociedades científicas recomiendan aumentar ligeramente la ingesta de proteínas en personas mayores.
Las guías europeas sugieren consumir entre 1 y 1,2 gramos por kilogramo de peso corporal al día para ayudar a preservar la fuerza y la masa muscular.
En personas con fragilidad, enfermedades o durante la recuperación de una internación, estas necesidades pueden ser aún mayores bajo supervisión profesional.
Cuánta proteína necesitan quienes hacen ejercicio
Las personas que realizan entrenamiento de fuerza o practican deporte de forma regular requieren un mayor aporte proteico para favorecer la recuperación y el desarrollo muscular.
La Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva recomienda, en términos generales, un consumo de entre 1,4 y 2 gramos por kilogramo de peso corporal al día.
Durante períodos de pérdida de grasa corporal, algunos programas deportivos aumentan ligeramente estas cantidades para minimizar la pérdida de masa muscular.
¿Consumir más proteína siempre es mejor?
No necesariamente.
Si una persona sedentaria ya cubre sus necesidades nutricionales, aumentar la proteína por encima de las recomendaciones no suele aportar beneficios adicionales.
Además, una dieta excesivamente centrada en alimentos enriquecidos puede desplazar otros componentes fundamentales de una alimentación saludable, como:
- Legumbres.
- Frutas.
- Verduras.
- Cereales integrales.
Estos alimentos aportan fibra, vitaminas, minerales y otros compuestos beneficiosos que los productos altos en proteína no siempre contienen.