Comprar un lavarropas de carga frontal nuevo, conectarlo y poner inmediatamente el primer ciclo puede terminar convirtiéndose en un error costoso si se omitió un detalle de la instalación. En la parte trasera del equipo suelen existir varios bulones o tornillos de transporte.
Su función es inmovilizar el tambor y la suspensión durante los movimientos del traslado para impedir que los componentes internos golpeen entre sí.
Una vez que el lavarropas llegó a su ubicación definitiva, esos tornillos ya no protegen la máquina: deben retirarse antes del primer uso.
Qué ocurre si se prende el lavarropas con los bulones colocados
Durante un lavado normal, el tambor necesita moverse respecto de la carcasa y el sistema de suspensión absorbe buena parte de las fuerzas producidas, especialmente durante el centrifugado.
Con los bulones de transporte todavía puestos, ese movimiento queda restringido.
El resultado puede aparecer desde los primeros minutos: golpes, ruidos muy fuertes, desplazamientos del equipo y vibraciones mucho mayores de las normales.
LG Argentina advierte expresamente que utilizarlos colocados puede producir mucho ruido y vibración y llegar a causar daños permanentes en el lavarropas.
Samsung Argentina también indica que deben retirarse antes de utilizar por primera vez un modelo de carga frontal.
Cómo retirar los tornillos antes del primer lavado
El procedimiento exacto depende del modelo, por lo que siempre conviene revisar el manual. En líneas generales se realiza así:
- Ubicá los tornillos de transporte en la parte trasera del lavarropas.
- Utilizá la llave que incluye el equipo o la medida indicada por el fabricante.
- Aflojá cada tornillo girándolo en sentido antihorario.
- Retirá completamente tanto el bulón como los separadores o piezas asociadas.
- Colocá en los orificios las tapas plásticas incluidas con el electrodoméstico.
- Abrí la puerta y comprobá que el tambor pueda moverse con normalidad.
- Antes de iniciar el lavado, verificá también que el equipo esté correctamente nivelado y apoyado sobre sus cuatro patas.
Según el modelo, pueden existir entre tres y cinco bulones.
No hay que tirarlos después de retirarlos
Parece lógico desecharlos junto con el embalaje, pero los fabricantes recomiendan exactamente lo contrario.
Los tornillos deberían guardarse en un lugar seguro, porque vuelven a ser necesarios si en el futuro el lavarropas debe transportarse durante una mudanza.
Volver a colocarlos antes de mover el electrodoméstico evita que el tambor quede libre y pueda dañarse durante golpes o movimientos.
Qué hacer si ya se utilizó con los tornillos puestos
Si el equipo empezó a sacudirse violentamente durante el primer ciclo, conviene detenerlo y verificar inmediatamente la parte trasera.
Una vez retirados los bulones, si continúan los ruidos, las vibraciones o aparece algún error, corresponde revisar el manual y eventualmente contactar al servicio técnico.
No todas las vibraciones significan que haya quedado un tornillo puesto: también pueden deberse a patas mal niveladas, una carga desbalanceada o una superficie inadecuada.