2 de septiembre de 2026 - 12:40

Cruza de Labrador y Pastor Alemán rescatada con apenas 10 semanas crece, se convierte en "perra de terapia" y ayuda a chicos y adultos mayores en más de 470 visitas

Ginger pasó de ser una perra rescatada a acompañar a adultos mayores, chicos atravesados por procesos judiciales y estudiantes con necesidades especiales.

Cuando Ginger fue rescatada tenía apenas diez semanas de vida. Su historia podría haber quedado simplemente en la de una cachorra que encontró una familia, pero terminó tomando un rumbo muy distinto: años después se convirtió en una perra de terapia y acumuló más de 470 visitas de acompañamiento a personas en situaciones particularmente sensibles.

Ginger era parte Labrador Retriever, parte Pastor Alemán y parte de origen no determinado, por lo que no se trataba de una cruza exclusivamente de esas dos razas.

Ginger empezó a trabajar como perra de terapia en 2013

Después de crecer con Frederick, Ginger comenzó formalmente su actividad como perra de terapia en diciembre de 2013.

El vínculo entre ambos dio lugar además a un nombre particular para el equipo. Como el hombre se llamaba Fred y la perra Ginger, comenzaron a ser conocidos como “Fred and Ginger”, en referencia a los legendarios bailarines Fred Astaire y Ginger Rogers.

Pero detrás del juego con los nombres había una rutina constante de trabajo voluntario.

Ginger visitaba adultos mayores y pacientes de Seasons Hospice and Palliative Care, donde ofrecía compañía y distracción durante momentos especialmente difíciles.

De los hospicios a los tribunales para acompañar chicos

Uno de los trabajos más particulares de Ginger se desarrolló dentro del sistema judicial de Miami-Dade.

Participó del programa Paws of Court, destinado a acompañar a chicos involucrados en procesos de dependencia y delincuencia juvenil, y también estuvo con menores víctimas de trata de personas.

Su tutor explicó que la presencia del animal podía generar unos minutos de alivio en chicos que estaban esperando fuera de una sala mientras adultos desconocidos tomaban decisiones importantes sobre sus vidas.

Ginger también colaboró con programas infantiles de lectura de la Biblioteca Pública de Miami Beach y visitó una escuela destinada a estudiantes con necesidades especiales.

Más de 470 visitas y un reconocimiento especial

Cuando el AKC contó su historia, Ginger tenía cinco años y el equipo había realizado más de 470 visitas terapéuticas.

Ese número le permitió obtener el título Therapy Dog Distinguished (THDD), una distinción del American Kennel Club que reconoce un nivel elevado de participación en actividades de terapia asistida con animales.

Su tarea no consistía en reemplazar tratamientos médicos ni psicológicos. Los perros de terapia funcionan como acompañantes entrenados dentro de programas organizados, ofreciendo interacción, contacto y momentos de distracción o calma.

Fred también destacó que Ginger parecía disfrutar especialmente las visitas, tanto por la interacción con los chicos como por los adultos mayores que la acariciaban.

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