Cuando Ruth Hana empezó a juntar latas de aluminio en 1985, difícilmente podía anticipar el tamaño que terminaría alcanzando aquella actividad. Trabajaba entonces en el Departamento de Servicios Humanos del condado de Milwaukee, Estados Unidos, y había decidido entregar a organizaciones benéficas el dinero obtenido por el material reciclado.
Treinta años más tarde, cuando tenía 85, un informe oficial del sistema de jubilaciones del condado puso números a la iniciativa: se habían reunido 1.092.165 latas y generado exactamente USD 85.194,61 para causas solidarias.
Empezó sola y terminó involucrando a toda una comunidad
Durante los primeros años, Hana realizó una parte enorme del trabajo personalmente. Según el balance publicado por Milwaukee County, ella misma recolectó cerca de 400.000 latas.
Pero la iniciativa comenzó a crecer. Amigos, vecinos, antiguos compañeros del Departamento de Servicios Humanos y estudiantes de la Universidad Marquette empezaron a colaborar con sus propias recolecciones.
La jubilación tampoco detuvo el proyecto. Hana dejó su puesto en el condado en 1995, una década después de iniciar la campaña, pero continuó recogiendo y canjeando aluminio.
La idea era directa: un objeto que normalmente terminaba descartado podía convertirse, repetido cientos de miles de veces, en dinero disponible para financiar organizaciones sociales.
Más de USD 85.000 destinados a diferentes causas
El informe del condado documentó un resultado de USD 85.194,61 obtenidos a partir del reciclaje.
Los fondos fueron destinados con el paso de los años a distintas causas solidarias vinculadas con asistencia humanitaria, prevención del abuso infantil, alimentación para adultos mayores y otras iniciativas comunitarias.
La historia de Hana también estuvo vinculada con organizaciones como la Cruz Roja estadounidense. Su obituario, publicado después de su muerte en 2024, recuerda que comenzó su misión de recolectar aluminio mientras trabajaba para Milwaukee County y que continuó apoyando distintas organizaciones durante buena parte de su vida.
La campaña no terminó con el millón de latas
El millón no fue el final. Cuando el peso y el volumen de las latas comenzaron a resultar difíciles de manejar, Hana cambió de estrategia y empezó a coleccionar las pequeñas anillas de las latas.
A los 92 años volvió a ser noticia después de alcanzar otro objetivo extraordinario: reunir un millón de anillas para Ronald McDonald House Charities, organización que brinda apoyo a familias de chicos que reciben tratamientos médicos.
En aquel momento explicó que, pese a su edad, todavía podía caminar y contar, y que no veía razones para dejar de ayudar.