La espinaca y los huevos permiten preparar un pastel bajo, tierno y sin harina. En estas recetas de cocina, escurrir bien la verdura evita que aparezca agua en la fuente. Una pequeña cantidad de queso completa la superficie gratinada que promete la preparación.
El centro queda húmedo y suave, pero el huevo debe estar completamente cocido. Para lograrlo sin resecar los bordes, elegí una fuente pequeña y evitá una capa demasiado gruesa.
Qué ingredientes necesitás
Para dos porciones livianas, acompañadas con ensalada o una guarnición, usá:
- 1 atado grande de espinaca, unos 350 a 400 gramos antes de limpiar.
- 2 huevos grandes.
- 60 gramos de queso cremoso o mozzarella.
- 1 cucharadita de aceite para la fuente.
- Sal, pimienta y nuez moscada, a gusto.
El tamaño de los atados cambia. Como orientación, buscá obtener unos 150 a 200 gramos de espinaca cocida y bien escurrida.
El queso forma parte de esta versión porque permite gratinar. No hace falta sumar crema ni leche: la humedad de la verdura y la mezcla de huevo alcanzan para un centro tierno.
Cómo cocinar y escurrir la espinaca
Separá las hojas, retirales los sectores deteriorados y lavalas cuidadosamente. Colocalas en una olla amplia con el agua que conservan después del lavado.
Cociná brevemente, revolviendo hasta que pierdan volumen. Pasá a un colador, dejá entibiar y exprimí para retirar el líquido sobrante.
Picá con cuchillo y mezclá con los huevos batidos. Sumá los condimentos y la mitad del queso en cubitos. Evitá salar demasiado antes de considerar el aporte del queso.
Cómo hornear y gratinar
- Precalentá el horno a 180 °C.
- Aceitá una fuente de unos 16 a 18 centímetros.
- Distribuí la mezcla en una capa pareja.
- Colocá el queso restante arriba.
- Horneá unos 20 a 30 minutos, según el espesor.
- Terminá con gratinado breve, si el equipo y la fuente lo permiten.
El centro debe quedar cuajado. La referencia para platos con huevo es 71 °C en el interior; una superficie dorada no confirma por sí sola ese punto.
Dejá reposar cinco minutos antes de servir. Ese descanso permite cortar con mayor prolijidad y evita confundir la humedad natural de la espinaca con una mezcla todavía líquida.