No hay nada más hogareño que el olor a pan recién horneado y hay una receta que no solo es fácil sino que también lleva ingredientes simples que en minutos que solucionará una picada, el acompañamiento de tus mates o del plato que más te guste.
Hacer pancitos sin amasar de forma simple, tan esponjosos y tan ricos, que después de hacerlos una vez vas a querer tenerlos siempre listos. Perfectos para el desayuno con mermelada, para el mate con manteca, para acompañar un plato o para armar mini sanguchitos. No llevan huevo en la masa (solo para pincelar), y la textura que logran es increíble,
Lo bueno de esta receta, además de su simpleza, es que la podés personalizar como quieras: podés agregar semillas por arriba, queso rallado, un toque de orégano o lo que tengas en casa. También podés hacer mini versiones tipo muffins, o usar la misma masa para una base de pizza rápida.
pancitos esponjosos, sin amasar (2).jpg
Ingredientes para 12 pancitos
- 300 g de harina 0000
- 200 g de leche (tibia)
- 1 cucharada de azúcar
- 1 cucharada de aceite
- 1 cucharadita de sal
- 1 sobre de levadura seca (10 g)
- 1 yema de huevo (para pincelar)
pancitos esponjosos, sin amasar (4).jpg
El paso a paso para hacer pan sin amasar, ideales para picada o para el mate
- Entibiá la leche (no muy caliente, solo tibia al tacto). En una taza grande, colocá la leche y agregale la cucharada de azúcar, la cucharada de aceite y el sobre de levadura seca.
- Mezclá suavemente con una cuchara y dejá reposar unos minutos para que se active la levadura. Vas a ver que comienza a formar burbujitas en la superficie.
- Agrega los 300 g de harina 0000 y la cucharadita de sal al bowl. Mezclá con cuchara o espátula hasta unir todos los ingredientes. No hace falta amasar: solo mezclá bien hasta que todo esté integrado y tengas una masa pegajosa, tipo engrudo.
- Tapá el bowl con un repasador limpio y déjate descansar en un lugar templado durante 40 minutos. La masa va a crecer bastante. Si es un día frío, podés dejar el bowl cerca del horno o adentro del horno apagado con la luz prendida.
- Pasado el tiempo de levado, volcá la masa sobre una mesada levemente enharinada. Estirá con un palo de amasar, dándole un grosor de 1,5 cm aproximadamente.
- Corta cuadraditos con cuchillo o cortapasta. Armá bollitos (podés hacerlos redondos o alargaditos, a gusto).
- Colocá los pancitos en una fuente para horno previamente enmantecada o cubierta con papel manteca. Deja espacio entre cada uno, porque crecen al cocinarse.
- Pincelá cada pancito con yema de huevo batida para queden doraditos y brillantes.
- Llevá al horno precalentado a 180°C por 15 minutos o hasta que estén bien dorados por encima y cocidos por dentro.
pancitos esponjosos, sin amasar (1).jpg