Quemar una olla o una sartén mientras se cocina es más común de lo que parece. Un descuido de algunos minutos logra que la comida quede adherida al fondo y aparezcan manchas difíciles de quitar y la única solución no es frotar durante largos minutos o usar limpiadores agresivos. Existen métodos caseros mucho más simples en este tipo de limpieza.
Con algunos ingredientes habituales de la cocina, es posible aflojar la suciedad incrustada y recuperar elementos dañados sin gastar demasiado dinero. Bicarbonato, vinagre, cebolla e incluso hojas de ruibarbo pueden transformarse en las opciones principales para dejar las superficies mucho más limpias.
El bicarbonato de sodio es uno de los métodos más utilizados
El bicarbonato de sodio se convirtió en uno de los remedios caseros más populares para limpiar ollas y sartenes quemadas, incluso aquellas con revestimiento antiadherente. Su acción ayuda a despegar restos adheridos sin necesidad de rayar la superficie.
Vinagre, cebolla y hojas de ruibarbo: otras alternativas efectivas
Vinagre
- También puede ayudar gracias a su acidez natural. Para aplicar este método, se recomienda mezclar agua y vinagre en proporción tres a uno. El líquido debe cubrir completamente la parte quemada de la olla o sartén.
- Luego se lleva la mezcla al fuego hasta que hierva y, una vez alcanzado ese punto, se apaga la hornalla. Tras dejar reposar unos 15 minutos, la suciedad suele aflojarse considerablemente. Este truco es muy utilizado para remover restos de leche quemada.
Cebolla
- Para hacerlo, se corta una cebolla en cubos, incluyendo la cáscara, y se coloca dentro del recipiente quemado.
- Después se añade agua hasta cubrir la zona dañada y se deja hervir.
- A medida que el líquido se evapora, la suciedad comienza a desprenderse.
- Finalmente, solo queda retirar el contenido y limpiar los residuos restantes con una esponja o cepillo.
Hojas de ruibarbo
- También ofrecen una alternativa interesante gracias al ácido oxálico que contienen.
- Para este método, se cortan una o dos hojas en pequeños trozos y se colocan dentro de la olla con suficiente agua para cubrir las manchas. Tras hervir la mezcla, la capa quemada suele aflojarse de forma mucho más simple.
Aunque estos métodos caseros son útiles, es importante evitar elementos demasiado abrasivos que puedan rayar las ollas y sartenes. Las esponjas metálicas muy agresivas pueden deteriorar especialmente las superficies antiadherentes.