Nuestra bandera no es solo un símbolo; es una historia viva que late en el corazón de cada mendocino y mendocina. Adoptada oficialmente en 1992, es una reproducción fiel de la enseña que guió la Gesta Libertadora de San Martín.
Nació del fervor del pueblo y liberó medio continente. Conocé la historia de la Bandera del Ejército de los Andes y los símbolos que nos dan identidad.
Nuestra bandera no es solo un símbolo; es una historia viva que late en el corazón de cada mendocino y mendocina. Adoptada oficialmente en 1992, es una reproducción fiel de la enseña que guió la Gesta Libertadora de San Martín.
Pero detrás de sus colores celeste y blanco, se esconde una historia de sacrificio e ingenio que pocos conocen. No fue hecha en una fábrica, sino bordada a mano por las Patricias Mendocinas, mujeres que entregaron todo por la libertad.
La historia cuenta que, una semana antes del cruce, las bordadoras enfrentaron un problema: no conseguían seda color piel para las manos del escudo. Fue Dolores Prats quien tuvo una idea brillante: hirvió madejas de seda roja con lavandina hasta lograr el tono deseado.
Ese nivel de detalle llegó al extremo de coser pequeños diamantes en los ojos del sol y en la borla del gorro frigio. Fue bendecida el 5 de enero de 1817, un día antes de que las tropas partieran hacia la gloria eterna.
Cada elemento de la bandera tiene un porqué. El escudo elíptico simboliza el perfil de la cabeza humana, mientras que las manos entrelazadas representan el hermanamiento de las provincias. El gorro frigio, sostenido con firmeza, es el símbolo universal de la libertad defendida por el pueblo.
El Sol de Mayo corona la enseña anunciando el nacimiento de una nueva nación, rodeado por laureles que celebran la victoria y la independencia conseguida. Es, en esencia, el emblema de las virtudes heroicas de nuestra provincia.
Hoy, la Bandera de la Provincia de Mendoza es obligatoria en cada acto oficial y en todos los establecimientos educativos. En nuestras escuelas, el alumno que ocupa el segundo lugar en el orden de mérito tiene el honor de ser su abanderado.
Este símbolo nos recuerda que la libertad se gestó aquí, con el esfuerzo de un pueblo que no se dejó vencer por las dificultades. Es el legado más grande que el Gran Capitán dejó como testimonio de su paso por nuestra tierra.