La pelea por la presidencia de Diputados divide a JxC: el dilema de “cogobernar” y el recuerdo de 2001

Un sector de JxC quiere desplazar a Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados (Archivo)
Un sector de JxC quiere desplazar a Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados (Archivo)

Vidal reforzó la amenaza que ya había hecho Carrió y se abrió una discusión en la alianza opositora. Qué chances tiene y qué antecedentes hay.

La posibilidad de que Juntos por el Cambio le dispute al Frente de Todos la presidencia de la Cámara de Diputados abrió un debate incómodo dentro de la alianza opositora en momentos donde intenta sacarle lustre a la unidad post-PASO.

Mientras una parte de la coalición opositora ya se ilusiona con desplazar a Sergio Massa, algunos representantes del ala más moderada patean una definición y comienzan a analizar, en privado, si esa decisión es conveniente pensando en 2023.

La discusión se desató con las declaraciones de la candidata a diputada por la Ciudad María Eugenia Vidal, quien no hizo más que reforzar una idea de la fundadora de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, y de la titular del PRO, Patricia Bullrich, envalentonadas por la victoria en las primarias.

Si en noviembre se repite el resultado de esa elección, Juntos por el Cambio podría arrebatarle al Frente de Todos la condición de primera minoría (por escasa diferencia) y así intentar ocupar el tercer escalón de la línea sucesoria presidencial, detrás de la vicepresidencia y de la presidencia provisional del Senado.

Hasta ahora solo la Coalición Cívica cerró filas en torno a esa posición. “Que Juntos por el Cambio presida Diputados es posible, es deseable, es democrático y es republicano”, sintetizó el jefe del bloque, Juan Manuel López, convencido de que acceder a ese cargo en un país presidencialista no significará un “cogobierno”.

Sin embargo, no todos piensan lo mismo: algunas figuras del ala menos belicosa coinciden, según pudo saber este medio, en que tener la conducción de Diputados arrastrará a la alianza a pagar los costos de gestionar los próximos dos años junto a un gobierno debilitado en las urnas.

En el PRO solo Vidal y Bullrich se animaron al planteo; el resto, por ahora, muestra cautela. “Hay que esperar. Todavía no se ganó nada. Es muy apresurado hablar de eso”, se limitaron a decir cerca de Cristian Ritondo, titular del bloque y candidato a liderar el interbloque en reemplazo de Mario Negri. Ritondo reunió este miércoles a su tropa, pero el tema no se tocó.

Desde el sector liderado por el senador Martín Lousteau, el diputado Emiliano Yacobitti consideró que “si la cantidad de diputados hace que la oposición tenga la primera minoría, tendrá que ser así, como en otro momento fue al revés cuando el presidente era Fernando De la Rúa”, aunque aclaró, en declaraciones televisivas, que “no es el momento para ese debate”.

En la UCR señalan que pesa fuerte el antecedente de 2001, cuando el peronismo nombró a Eduardo Camaño en Diputados y a Ramón Puerta como presidente provisional del Senado. Tan solo diez días después de la asunción de Camaño, De la Rúa presentó la renuncia y dio pie a la mayor crisis institucional de la historia argentina.

Cuando Camaño juró en el cargo, el 5 de diciembre de 2001, se refirió al tema en su discurso de asunción: “Quiero decir al señor presidente de la Nación que nuestro objetivo es ayudarlo a que gobierne, pero no a cogobernar. Gobernar es una cosa y cogobernar es otra. Él tiene que asumir la responsabilidad de gobernar, y nosotros, la responsabilidad que le corresponde al Parlamento, que nos deje ser garantes de la gobernabilidad. Y esto no es menor, ya que el Parlamento es quien brinda esas garantías”.

La cuestión deberá resolverse dentro de los primeros diez días de diciembre, es decir, casi cuatro semanas después de la elección. Ese es el plazo fijado por el reglamento interno para realizar la sesión preparatoria donde jurarán los diputados electos y se renovarán las autoridades.

Donde sí parece haber acuerdo es en pelear, si los números acompañan, las presidencias de las comisiones más importantes, como las de Asuntos Constitucionales, Presupuesto y Hacienda y Relaciones Exteriores, tal como hizo el bloque de Miguel Pichetto en el Senado durante el gobierno de Cambiemos.

Antecedentes

2001. En la incipiente caída del gobierno de la Alianza, el peronismo nombró a Eduardo Camaño en Diputados y luego a Ramón Puerta como presidente provisional del Senado. Ambos asumirían luego la presidencia de la Nación.

2009. El denominado “Grupo A”, que tuvo como referentes a Patricia Bullrich, Gabriela Michetti, Federico Pinedo y Eduardo Amadeo, conformó una mayoría ficticia. No llegó a la presidencia de Diputados, que quedó para el peronista Eduardo Fellner, pero sí acaparó la conducción de las comisiones.

2015. A pesar de la derrota en las urnas, el entonces Frente para la Victoria-PJ tenía más legisladores que Cambiemos, que acababa de asumir el poder. Sin embargo, a diferencia de 2001, le permitió designar a Emilio Monzó en Diputados y a Federico Pinedo en el Senado.

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