Las cámaras de seguridad del Centro Estratégico de Operaciones (CEO) del Valle de Uco captaron el momento en que un hombre abusó sexualmente de una niña en la vía pública y ese fue el comienzo de una investigación en la que se pudieron comprobar otras agresiones sexuales cometidas por el mismo sujeto, que la semana pasada recibió una dura condena.
El miércoles pasado el juez Marco Martinelli condenó a N. M. V. B., de 61 años, a la pena de 9 años de prisión efectiva y ordenó que el hombre pasara a la órbita del Servicio Penitenciario en calidad de detenido.
El sujeto se sometió a un juicio abreviado en el que admitió la responsabilidad de los hechos imputados por el fiscal de Tunuyán, Jorge Quiroga: abuso sexual simple y otro de abuso sexual agravado por ser con acceso carnal. De esta forma, la pena fue convenida por el fiscal y la defensa del condenado.
Según la acusación del Ministerio Público Fiscal, en enero pasado, las cámaras de seguridad del Centro Estratégico de Operaciones (CEO) registraron las imágenes donde el hombre, que tenía una relación con la abuela de las dos niñas, estaba en la calle, en Tunuyán, abrazando por detrás a una niña y realizando algunos tocamientos.
De inmediato, el operador ordenó que un móvil llegara hasta la esquina de Derqui y Delgado, y allí los uniformados detuvieron al sujeto y asistieron a la menor.
El agresor quedó imputado por abuso sexual simple y luego se le dio la libertad, ya que no tenía antecedentes delictivos.
Al profundizar en la situación, los investigadores determinaron que en diciembre del año pasado, la madre de la nena de 10 años la dejaba junto a su hermanita de 11 años en la casa de su abuela, donde el agresor —por ser vecino y tener una relación con su vecina—[omitido comas] las visitaba con frecuencia.
La mayor de las víctimas le confesó a su madre que el hombre la había abusado sexualmente en una de las ocasiones en que se quedaron solos. En ese momento, hace unos cuatro meses, se detuvo al agresor y se lo imputó por este nuevo y más grave hecho.