El viernes 20 de junio, Antonio Manuel Rivas llevó a su hijo de un año al Hospital General Las Heras de Tupungato por un cuadro respiratorio. Lo internaron ese mismo día y permaneció hasta el martes 24. Fue entonces cuando, según el padre, una enfermera le colocó una medicación en la vía del suero. Poco después, el bebé se descompensó. Esa misma noche fue derivado de urgencia al Hospital Notti, donde confirmaron la presencia de clonazepam en su organismo.
"Nosotros lo movíamos y no reaccionaba"
“Ingresó el viernes con un cuadro respiratorio. Lo dejan en observación, y el sábado lo internan. Estuvo sábado, domingo, lunes, y el martes entra la enfermera, entre las 18:40 y las 19 más o menos, y le pone una inyección en el suero, en las mangueritas del suero. No pasa ni un segundo que ella pega la vuelta y la saca de vuelta”, recuerda Rivas. “Yo le pregunto qué es lo que estaba haciendo. Me mira y no me dice nada”.
Minutos después, el niño comenzó a descompensarse. “Nosotros lo movíamos, lo cacheteábamos, y no reaccionaba. Estaba como muerto. En eso mi señora empieza a gritar: ‘¡Se muere, se muere!’”. El bebé fue trasladado a la guardia, y desde allí, en ambulancia al Hospital Notti. Antonio lo siguió en su vehículo particular.
Al llegar a Guaymallén, los médicos ordenaron estudios toxicológicos. “Yo tenía la jeringa, que la había guardado. Se la mostré al médico de guardia y me dijo: ‘Esto ya está contaminado’. Me dijeron que le iban a hacer un análisis de orina”. Su relato confirma que “a las 3 de la mañana, me llama mi señora y me dice: ‘Sí, le dio positivo de clonazepam’.
Tras la confirmación del diagnóstico, Rivas decidió hablar con el director del hospital en Tupungato y realizar la denuncia. “Fui y le conté lo que había pasado. Me dijo: ‘Vaya tranquilo a la Fiscalía, que está todo a disposición’. Cuando fui a la comisaría, el fiscal me dijo: ‘Usted decía que quería matar a todos, que quería prender fuego el hospital’. Y sí, le digo, cualquier papá reaccionaría igual”.
Luego del testimonio, fue allanado por la policía. “Vinieron a casa los de Investigaciones. Me hicieron el allanamiento, no encontraron nada, y firmaron el acta. Después me hicieron volver a la comisaría y me tomaron la denuncia de lo que había pasado con mi hijo”.
Según indicó, el caso fue tomando forma judicial y la enfermera fue imputada. “La causa la llevó el fiscal, con todos los datos que yo le pasaba. Pero me enteré por los medios los que sucedió con ella, nadie me notificó nada. Lo que más me duele es que la enfermera está libre. Me dijeron que el delito es excarcelable, de tres meses a tres años”.
Actualmente el niño se encuentra con alta médica, pero en permanente observación. Según cuenta el padre, debe permanecer en control y realizar más estudios médicos. También adelantó que el lunes 7 de julio deberá presentarse en el Cuerpo Médico Forense de Tunuyán con su hijo para continuar con las pericias.