Este jueves por la noche tuvo definición el segundo juicio por el asesinato de Diego Céspedes (54), un mecánico de Las Heras que fue hallado muerto en su taller, donde Matías Silva (37), el principal acusado del hecho, resultó absuelto luego de que el jurado popular no llegara a un acuerdo.
En lo que fue un juicio por jurados, los doce participantes comunicaron que no se había llegado a un veredicto de culpabilidad o no culpabilidad luego de las deliberaciones realizadas durante esta jornada. Debido a esto, la jueza técnica María Belén Renna disolvió el jurado y los “dispensó” del juicio.
En julio del año pasado había ocurrido una situación similar: el jurado no se puso de acuerdo y el debate fue declarado “estancado”, por lo que la Fiscalía de Homicidios decidió mantener la acusación y solicitar un nuevo juicio.
Al tratarse del segundo estancamiento, la fiscalía no puede insistir en un tercer juicio por jurados. Por lo que Matías Silva quedó absuelto, quedando sin efecto la acusación y ordenaron su inmediata libertad, luego de estar dos años detenido. De esta forma, el crimen de Céspedes quedó impune.
La muerte en el taller
El asesinato de Diego Céspedes fue descubierto en la tarde del 16 de noviembre de 2023, cerca de las 18, en una vivienda ubicada en el interior del barrio Solares del Borbollón, donde vivía la víctima, cuando entró un llamado a la línea de emergencia 911 que daba cuenta de la presencia de un cuerpo.
La Policía entrevistó a un amigo de la víctima, un hombre en silla de ruedas, quien manifestó que creía que se trataba de un suicidio.
En este sentido, el testigo expresó que la víctima “se encontraba depresivo, consumía drogas y tenía algún tipo de problema con un hijo radicado en España”, según explicaron al momento del hecho desde la Policía de Mendoza.
Sin embargo, los médicos de Policía Científica constataron poco después que el cuerpo presentaba “una herida cortante en la nuca, con posible fractura de cráneo”.
Ante esta situación, se le dio intervención al por entonces fiscal de Homicidios Carlos Torres, quien ordenó, entre otras diligencias, el levantamiento de rastros en la escena del crimen con personal de Canes, que halló huellas en el lugar y, tras una investigación y el resultado de las pericias, se dio con el perfil del sospechoso, que fue detenido una semana después del crimen.